Apuntes, rayones y manchas de mi vida

Por Lady Susurros, con lorgnette (telescopio monocular) y una carta de observadora de aves recién sellada por el espíritu del chisme.

En la mañana del sexto día del mes séptimo del año vigésimo quinto del segundo milenio, la tierra decidió hablar. No con susurros, sino con sacudones. Dos temblores estremecieron el Reino de Costa Zafiro: uno, con epicentro en las nubladas montañas de Cielo Roto en Ciudad Obrera, y el otro tuvo la osadía de alcanzar magnitud de 5.6, en la vertiente del Pacífico. Desde los templos del OVSICORI se oyó un clarín: Gaia está inquieta.

Y ya lo dice el pueblo: cuando la tierra se agita sin razón aparente, exige sacrificio. La discusión es seria y urgente: ¿a quién ofreceremos para calmar al volcán? ¿Un bufón del algoritmo? ¿Un asesor del guarismo reincidente? ¿O tal vez el mismo Rey Guarito I, con corona y todo, montado su carruaje narcisista?

Mas no es sólo la tierra la que tiembla. El guarismo, esa secta en decadencia que aún huele a corrupción, ineptitud y pauta estatal, amenaza con reencarnar en el año MMXXVI. El día XII de este mes anunciarán, con tambores prestados y carpas infladas, al candidato de su nuevo disfraz político. Según los heraldos del pergamino, será uno de los cinco carruajes de alquiler, os digo que estoy segura que será la Casa del Pueblo Sometido la elegida. Y Aquí Zafiro Manda (rapé) fundado por el mismísimo Sir Fede Chocho, el Artesano del Engaño, aquel fiscal errante que ahora está fuera del redil. No lo invitaron, claro está, porque fue inscrito por Sir Farenheit Metrópoli Constrictor, La Boa, togado amigo, un nombre que hoy entre los Guaristas provoca náuseas y palpitaciones, pero sobre todo mucho miedo que transmute de serpiente a ruiseñor cantor.

El afiche de propaganda que circula por las Redes del Vulgo es digno de estudio zoológico: un tierno jaguarillo ataviado con camiseta turquesa y mirada de orfandad pregunta: “¿Ya te uniste a Pueblo Sometido?” El felino, símbolo de la pureza silvestre, ha sido tomado por el marketing del guaro. ¡Oh Guarismo! Todo lo que tocas lo convertís en panfleto.

Pero el espectáculo no termina ahí. Esta semana se filtró un pergamino de Monteurán, donde reposa la casa de descanso del Rey, y consta que el Rey Guarito I, aquel que gritó contra ladrones y evasores, se donó su casa a sí mismo. Así como lo oís. De la empresa Real Guaro Corp. a Podrigo de Alba, alias del Rey Guarito I, persona física. Y por un valor de 10 mil monedas de cobre, aunque todos los espíritus inmobiliarios del Reino aseguran que su valor real ronda los 800 millones en oro. El pueblo murmura: evasión de tributos, autoengaño, insulto a los plebeyos que sí pagan sus cargas.

Mientras tanto, en la Torre del Tribunal, los sabuesos aguardan el desenlace de otro drama: el levantamiento de inmunidad del Rey Guarito I. La Corte Suprema ha pedido al Parlamento de los Suspiros que se le permita enjuiciar a Su Majestad y a su fiel Conde Georgez Vivazo, Guardián del Anfiteatro de las Artes, por posibles abusos de poder y nombramientos ilegales. ¿Responderán los pericos, los pillinos, los monjes eternos y los del versículo selectivo con dignidad… o protegerán a su monarca en desgracia?

Por último, os dejo un aviso: Lady Susurros busca familia amistosa en Monteurán, con amplios ventanales y corazón abierto para tomar el té mientras observa aves. No es espionaje, es ornitología social. Pueden escribir a Calle El Chisme 007, Ciudad Obrera, o dejar una taza servida en su muro de Feisburgo.

Que los temblores pasen, que la imagen del jaguar no siga siendo ultrajada y que el guaro no nos nuble más la razón.

Vuestra siempre,

Lady Susurros

Que Gaia nos perdone, y el pueblo despierte. Y si no despierta, que al menos tiemble por dentro.


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