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Sobre mí:
Cuentos cortos de Lady Susurros, ambientados en la época de la Regencia, final del siglo XVIII y principios del XIX. En el Reino de Costa Zafiro hay una Corte Real corrupta, que quiere desaparecer a la Torre del Tribunal, al Congreso y a la Cámara de los Votos Secretos.
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Me escribió una dulce dama leyente de mis crónicas, y me cuenta lo que sus sentidos registraron el 14 de septiembre en El Muñeco. Aquí os dejo su misiva con su observancia, tal cual me la envió, así os la replico. Carta de Doña Voz Baja a Lady Susurros A la siempre discreta y atenta…
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Bajo la lluvia pertinaz llegué ayer a El Muñeco, y no hubo capa ni paraguas que salvaran mis enaguas. La humedad se metió entre los pliegues de mis faldas como si quisiera arrebatarme la compostura, pero no se arredró esta dama. Allí me esperaban Lady Sisy, Lady Rocío de los Hatillos y el Paisano del…
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Pongan atención amadas y amados leyentes, que esta crónica habrá de ser echada a la hoguera de los relajos, pues contiene verdades disfrazadas de rumores, y rumores que rezuman la peste del poder. Son confidencias de almas que vencieron el miedo a las torturas, al despido y a todo el baúl de terrores que la…
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En la Costa Zafiro, donde los plebeyos andan con más dudas que certezas, volvió a hablar el Oráculo de la Academia del Saber, ese instrumento de los sabios de la Torre de Marfil Rebelde que con dados, plumas y cálculos enmarañados, aseguran medir el pulso del Reino. El oráculo reveló que la confusión es reina…
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Oh, Costa Zafiro, tierra donde hasta los gallos cantan con miedo a que sus notas sean escritas en el pergamino de la vigilancia. Llegan a mis oídos las desventuras de dos heraldos de la palabra, Crisanto del Murmullo y Álvar el Indómito, expulsados de la Voz de la Nobleza Descontenta, aquella atalaya que antaño presumía…
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He aquí que a mis aposentos llegó una misiva de manos temblorosas, sellada con la cera modesta de una servidumbre que pide anonimato. Su autora, a quien llamaremos Ana la Oreja, es cocinera de un noble togado que sirve cenas a menudo a gentes de la seguridad de la Torre del Tribunal. Ana escucha, calla…
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Ved cómo en el salón llamado Gran Augusto, que de grande solo tenía la pretensión, se congregó la fauna política de la Casa del Pueblo Sometido. No eran sapos ni culebras, que esos animalitos merecen mejor trato, sino orcos deformes, trasgos babosos, bufones a sueldo y troles del pantano digital, todos dispuestos a sostener la…
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Por Lady Susurros, con abanico marchito por el polvo de la Almohada y mirada fija en los desvelos de El Muñeco No es secreto de alcoba ni murmullo de cantina que en las bases de la Casa del Pueblo Sometido la cólera hierve como caldero olvidado en la hornilla. En la provincia de El Muñeco,…
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Poneos atentos, pluma mía y oído del vulgo, que lo que hoy os traigo no es cuento de fogón ni pregón de feria, sino grito de socorro de los labradores de la tierra, aquellos que con sudor y esperanza hacen brotar papas, cebollas y frijoles de los surcos del Reino de Costa Zafiro. La Corte…
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Por Lady Susurros, con abanico de ortiga y tinta de hiel En el Reino de Costa Zafiro, donde las promesas del guaro se sirven en copas de oro falso, hubo una dama que creyó rozar la grandeza desde la silla de la Orden de las Amazonas. Cindela Tapete, fue nombrada por Guarito I como guardiana…
