Apuntes, rayones y manchas de mi vida

Ayer, quienes asistimos a la Comisión Legislativa sobre el nuevo Hospital de Limón vimos algo que sorprendió incluso a quienes ya estamos curados de espantos. El ministro de Ambiente, Franz Tattenbach, aseguró que el MINAE avala la construcción del hospital en el terreno escogido, a pesar de que los criterios técnicos de SETENA y SINAC han señalado por años que ahí existe un humedal de gran extensión. Lo dijo como si se tratara de una simple formalidad, cuando en realidad es un giro que parece más político que técnico.

Junto al ministro llegaron varios representantes del SINAC. No hablaron, no defendieron criterios, no explicaron nada. Estuvieron ahí como figuras decorativas, una presencia silenciosa que dejó más preguntas que respuestas. Quienes llevamos rato siguiendo este expediente sabemos que la participación de SINAC ha sido clave precisamente porque el terreno seleccionado para el hospital tiene características de humedal, lo que ha generado trabas reales en la ruta hacia la viabilidad ambiental. Esa contradicción entre los criterios técnicos previos y el aval político de ahora es demasiado notoria como para ignorarla.

El contexto importa. Este gobierno ha acumulado una buchaca de obra pública que no ha querido ejecutar o no ha podido concretar. El nuevo Hospital de Limón ha sido postergado por más de una década, con suspensiones, promesas sin presupuesto y cronogramas maquillados, como señaló la Contraloría. Hoy, de pronto, aparece un aval ambiental en plena coyuntura electoral, justo cuando necesitan convencer al electorado de que sí quieren el hospital y que, si son reelectos, lo van a construir. Falta ver si ese aval sobrevive después de las elecciones o si, como ha pasado otras veces, la viabilidad ambiental queda en manos de SETENA y ahí se vuelve a trabar todo.

El pueblo limonense necesita este hospital de forma urgente. Eso no está en discusión. Lo que sí debemos discutir es la manera en que actores políticos y gubernamentales usan el proyecto como bandera de campaña, mientras los riesgos del hospital actual aumentan y la provincia sigue esperando una obra que ya debió existir hace años.

También es necesario tener cuidado con liderazgos que, aunque han estado en la lucha por el hospital, han coqueteado con quienes han frenado la obra o la han usado como ficha política. Limón merece claridad, no ambigüedades, ni alianzas convenientes que cambian según sople el viento electoral. La defensa del hospital debe estar por encima de intereses partidarios y aspiraciones personales.

Hoy más que nunca hace falta vigilancia ciudadana. Presión constante. Preguntas incómodas. Y fuentes verificables a un clic para que nadie pueda decir que esto es invento: los criterios de SINAC y SETENA sobre el humedal, la advertencia de la Contraloría sobre cronogramas sin sustento, la suspensión del proyecto en 2023, la aprobación presupuestaria recién en 2024, la ausencia de viabilidad ambiental al día de hoy y las promesas que cambian según la campaña electoral.

Limón no puede esperar otros quince años. Que no nos distraigan los discursos de última hora ni los avales que aparecieron mágicamente en época de votos. El hospital es una urgencia real. Exijámoslo con fuerza y desconfiemos de quienes, cada vez que llega la hora de cumplir, fallan.

Y ojo, mucho ojo con quienes quieren y luchan por el hospital pero también son chavelos, en algún momento tendrán que elegir.


Descubre más desde Bitácora de Stella

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Posted in