Cada vez que Rodrigo Chaves aparece cortando cintas, su maquinaria repite el libreto: “este sí hace obra, este sí acabó con la corrupción”. Pero basta ver los reportajes para entender el truco. CRHoy documentó cómo fue a “inaugurar” un condominio de interés social en Los Guido que ya estaba habitado desde hacía más de dos meses y que se desarrolló en la administración anterior, lo mismo con el acueducto de El Llano de Alajuelita, listo desde noviembre de 2022 y gestado, financiado y contratado antes de que él llegara a Zapote, y hasta una bodega climatizada del CNP que había sido inaugurada en 2022 por Epsy Campbell y que el gobierno actual vendió de nuevo como logro propio. Todo eso está en blanco y negro, a un clic, en las notas de CRHoy.
Semanario Universidad revisó solo el mes previo al arranque oficial de la campaña y contó alrededor de 25 actos protocolarios: inauguraciones, puestas en servicio, aniversarios y anuncios a futuro, muchos de ellos de obras financiadas con programas y fideicomisos gestados en gobiernos anteriores, y aun así usados como tarima para que el presidente pida “continuidad” y dispare contra sus adversarios. No es casualidad: es estrategia. Inflar la vitrina de logros aunque buena parte de la mercancía venga de administraciones pasadas.
En paralelo, mientras sus fanáticos repiten que “él sí acabó con la corrupción”, ahí están las acusaciones y datos que lo contradicen: el PAC le tuvo que sacar números en Radio Columbia para desmentir que el superávit fiscal y la baja de la deuda fueran logros exclusivos de su gobierno, y la Fiscalía ya presentó acusación formal en el caso BCIE por presunta concusión. Eso no es precisamente el retrato del adalid anticorrupción que venden en los reels oficiales.
Por eso, cuando veamos otra inauguración con dron, tarima, música épica y jaguares de fondo, lo mínimo es hacerse tres preguntas sencillas: ¿quién diseñó y financió esa obra?, ¿cuándo se gestionó y contrató realmente?, ¿cuánto de lo que se ve es gestión nueva y cuánto es buchaca de obra heredada o ni siquiera terminada? Malicia, mucha malicia. Que no nos convenzan de que “hace obra” solo porque sabe posar para la foto.

