
Costa Zafiro se halla hoy en una encrucijada de aquellas que hacen temblar hasta a los temblores. El reino ya no es apacible, con sus colinas de café, sus mares azules y sus plebeyos corriendo de faena en faena, ya no, ese territorio que antes presumía su calma se revuelve en un hervor espeso de mentiras, narcos, troles y monedas que no huelen a sudor honrado, sino a guarismo rancio.
En medio de esta escena gobierna Rey Guarito I, el Acosador Repatriado, monarca que desde los albores de su reinado insiste en pasearse desnudo por las plazas del reino, convencido de lucir trajes de honestidad bordada y transparencia prístina. Sus cortesanos aplauden, sus devotos del guaro suspiran, y los Bufones del Algoritmo multiplican en las Redes del Vulgo la visión del manto inexistente, como si cada mentira compartida fuera una puntada más en la tela que el rey se empeña en imaginar.
No es la primera vez que un rey camina desnudo creyéndose vestido. Pero en estos tiempos de candelabros digitales, la desnudez no es solo de carnes, es de ética, de vergüenza y de pudor republicano. Antaño bastaba un niño para gritar que el rey iba chingo chiringo. Hoy hace falta un pueblo entero, porque al niño lo ahoga el ruido de los troles a sueldo, la Orden del Jaguar Dorado pagada con tributo de monedas doradas y protegida por la Corte del Guaro como si fueran caballeros de brillante armadura y no mercenarios de teclado grasiento.
En este cuento no hay sastres mágicos que tejen con hilos invisibles, sino algo mucho más vulgar y peligroso. Hay granjas. Granjas de troles. Corrales enteros de cuentas falsas y perfiles anónimos alimentados con odio y monedas. Son establos de luz fría, donde en lugar de vacas hay bufones binarios mugiendo consignas, y en lugar de estiércol hay excremento a sueldo que se esparce por Feisburgo, Tictolandia e Instalanda.
Al frente de esos corrales digitales se levanta la figura de Kaky de los Corrales, la Trola Mayor. No lleva aguja ni dedal, sino pergaminos de pagos, listas de perfiles, canales secretos y sonrisas de quien sabe que no necesita ganar argumentos cuando puede comprar volumen, ruido y miedo. Kaky de los Corrales no viste seda, se envuelve en capturas de pantalla y transferencias bancarias, en pantallas verdes donde los números brillan más que cualquier tela imperial.
Los cronistas del reino cuentan que un día apareció en escena Sir Piero el Maldito, Bufón Principal caído en desgracia, quien se jactaba de haber sido sicario político en las Redes del Vulgo. Se pavoneaba diciendo que por unas cuantas monedas podía levantar o destruir reputaciones, inventar héroes, fabricar monstruos y disfrazar plebeyos en villanos públicos. Cuando la marea cambió y su estrella se apagó, corrió a la Torre del Tribunal y al Semanario de los Eruditos Rebeldes con pergaminos en mano, donde se hablaba de transferencias, favores y servicios de troleo para la Corte del Guaro.
Entre esos pergaminos, narran los escribas, apareció una anotación que olía a establo de datos. En la línea donde debía decir simplemente pago por servicios, se leía una referencia a Kaky de los Corrales. Nada más transparente que una nota mal escrita por quien jamás imaginó que sus cuentas acabarían en manos de sabuesos y cronistas. El Bufón Principal juraba ante todo aquel que quisiera escuchar que había sido contratado para inflar la gloria de la Casa del Pueblo Sometido y ensuciar el nombre de todo aquel que osara criticar a Rey Guarito I.
Mas no nos engañemos, queridas almas del reino. En Costa Zafiro nadie se vuelve Trola Mayor por arte de magia. Para llegar a jefa de granjas se necesita paciencia de hormiga y ambición desmedida. Kaky de los Corrales aprendió a moverse entre casas políticas como quien cambia de salón sin perder el paso del minué. Un día aparece como fervorosa creyente del cambio, al siguiente como guardiana digital del guaro. Siempre en los márgenes, nunca en el centro de los pergaminos oficiales, mas omnipresente en canales, grupos y cadenas que bajan desde la Corte Real hasta el último plebeyo con candela en la mano.
En los salones de la Cámara de los Pergaminos Oficiales, la Corte del Guaro alza la voz con fingida indignación. Juran que no conocen granjas, que jamás han visto troles, que en la Corte Real solo trabajan nobles dedicados al bien del reino. Mientras tanto, la Justa Sala del Cuarto les obliga a abrir cofres, a mostrar listas y salarios de escribas digitales pagados con monedas del pueblo. Cada resolución de la Justa Sala es como una mano infantil jalando de la capa inexistente del rey, recordándole que por más que grite prosperidad, si sus pergaminos apestan a mentira, el pueblo terminará viendo lo que hay bajo la piel del discurso.
La historia de los troles no se queda en los pasillos del palacio. Llega hasta la puerta de las periodistas que se atreven a documentar, hasta las casas de las Matronas del Coraje que alzan la voz, hasta las cuentas humildes de plebeyos que se atreven a decir basta. Cada vez que alguien cuestiona a Rey Guarito I, los Bufones del Algoritmo se lanzan sobre esa persona como jauría entrenada. Inventan cuentos, difunden difamaciones, reciclan viejos temores y los aderezan con nuevas calumnias. Y allí está, de fondo, la mano invisible de la Trola Mayor, ajustando el volumen, repartiendo consignas, midiendo el impacto como quien pesa sacos de grano.
La Corte del Guaro pretende que todo esto es espontaneidad, amor verdadero de pueblo, devoción sin interés. Lo llaman apoyo genuino, como si los buses salpicados de guaro, almuerzos y banderas blancas crecieran solitos en los árboles. Como si los mensajes coordinados, que repiten palabra por palabra las mismas frases, fueran coincidencia cósmica y no manual de troles circulando en canales secretos.
Las Bóvedas del Reino, mientras tanto, observan en silencio, oliendo el rastro de las monedas que salen de la Cámara del Cofre y terminan, por caminos retorcidos, en bolsillos de mercenarios digitales. La Liga Fétida de los Reinos Prósperos ha advertido que casi la mitad del murmullo del mundo ya no es humano, sino ruido de máquinas y granjas de perfiles. Costa Zafiro corre el riesgo de perder su voz en medio de esa algarabía sintética.
La encrucijada del reino no es solo política, es espiritual. Costa Zafiro debe decidir si quiere seguir a un rey desnudo que se mira en espejos deformes de algoritmos, mientras la Trola Mayor cuenta monedas en sus corrales, o si prefiere mirarse de frente en un espejo sin filtros, con todas sus arrugas y cicatrices. En el cuento antiguo bastó que un niño gritara que el rey iba desnudo. Hoy el desafío es mayor. Hace falta que miles de voces repitan al unísono la verdad sencilla. Que no hay manto que cubra la corrupción. Que no hay granja de troles que pueda fabricar decencia. Que no hay bufón por muy astuto que sea que logre convertir el estiércol binario en virtud republicana.
Tal vez el mayor temor de Rey Guarito I no sea perder la corona, sino perder el eco. Perder esa bulla que lo hace sentirse grande, esa legión de perfiles falsos que inflan su imagen como vejiga de cerdo. Y tal vez el mayor miedo de Kaky de los Corrales no sea una investigación ni un pergamino acusador, sino algo más simple y demoledor. Que el pueblo decida ignorarla. Que sus troles hablen y nadie escuche. Que sus campañas caigan al vacío como piedras lanzadas a un pozo sin agua.
El futuro de Costa Zafiro decidirá también el destino de la Torre del Tribunal y aun del mismo Consejo de los Votos Secretos. La decisión se halla en cada ciudadana y cada ciudadano del reino que se niegue a compartir el veneno, en cada plebeyo que apague la flatulencia mental del guarismo decadente, en cada Matrona del Coraje que se atreva a decir que el rey está desnudo y que la Trola Mayor no es más que la patrona de un gran chiquero digital.
Porque al final no hay troleada que dure cien años ni cuerpo democrático que lo resista. Los reyes desnudos pasan. Las granjas se desmantelan. Las monedas cambian de mano. Lo que permanece es la memoria de los pueblos y su obstinada costumbre de señalar con el dedo cuando el poder se queda sin ropa.
Vuestra siempre
Lady Susurros
Me quedan en el tintero otros temas, como la marcha de los plebeyos agricultores y sus carretones de trabajo. Ya les he hablado de La Yuli Mortega y lo nefasta que es, y del vínculo con Kaky la Trola Mayor. Me queda también la segunda parte de este relato, que solo espera el visto bueno de mis informantes, porque lo que se viene es grave y atañe al Consejo de los Votos Secretos. Así que poneos en vigilancia, que el chiquero del Pueblo Sometido todavía nos trae más estiércol. Y les debo de cómo el Rey perdió sus cabales porque le llamaron gallina pendeja.
GLOSARIO ZAPOTÓNICO
Costa Zafiro
El reino completo donde transcurre la historia, una tierra que se vende como paraíso pacífico mientras por debajo hierven la corrupción, el narco, los troles y las traiciones políticas.
Rey Guarito I
El monarca actual de Costa Zafiro, gobernante narcisista y patán que se pasea desnudo de ética por las plazas del reino, convencido de ser honrado y transparente mientras se hunde en escándalos y abusos.
Corte del Guaro
El círculo más cercano de Rey Guarito I en el poder, camarilla de cortesanos y funcionariado que le aplaude todo, justifica sus excesos y protege sus intereses a cambio de favores y monedas.
Corte Real
El conjunto más amplio de la estructura del poder ejecutivo del reino, la casa donde se toman decisiones y se reparten cargos, privilegios y vocerías a quienes se someten al guaro del monarca.
Casa del Pueblo Sometido
La casa política zapotónica que sirve de carruaje al proyecto de Rey Guarito I, un partido hecho para prolongar su influencia, disciplinar a las bases y mantener al pueblo bajo obediencia.
Pueblo Sometido
El conjunto de plebeyos que viven bajo la influencia de la Casa del Pueblo Sometido, una parte del pueblo encantada por el discurso del rey y otra parte sometida por miedo, precariedad y manipulación.
Consejo de los Votos Secretos
La institución encargada de custodiar elecciones y votos en Costa Zafiro, órgano que debería garantizar limpieza electoral y que se ve amenazado cuando el guaro del poder intenta interferir en su independencia.
Torre del Tribunal
La gran torre de justicia del reino, sede del poder judicial, donde se supone que se investiga, juzga y se pone freno a los abusos del poder, aunque a veces la torre se hace la dormida.
Justa Sala del Cuarto
La cámara más respetada de la Torre del Tribunal, sala encargada de velar por las reglas fundamentales del reino y de ordenar al poder que rinda cuentas cuando se niega a dar información al pueblo.
Cámara del Cofre
El ministerio encargado del dinero y de los tributos del reino, lugar desde donde salen las monedas que a veces se pierden en caminos torcidos y terminan alimentando troles y campañas de propaganda.
Cámara de los Pergaminos Oficiales
La oficina de comunicación del poder, encargada de emitir comunicados, versiones oficiales y propaganda, muchas veces más dedicada a encubrir al rey que a informar al pueblo.
Bóvedas del Reino
El conjunto de bóvedas y bancos que guardan las monedas del pueblo, instituciones financieras que observan y se benefician de los flujos de dinero, incluyendo los que terminan en campañas y troleadas.
Liga Fétida de los Reinos Prósperos
La alianza internacional de reinos que se presentan como prósperos y avanzados, pero que toleran o promueven políticas que benefician a las élites mientras hablan de progreso y modernidad.
Bufones del Algoritmo
Los troles profesionales al servicio de la Corte del Guaro, personajes que manipulan redes, atacan periodistas y opositores y adornan al rey con alabanzas falsas desde cuentas anónimas.
Orden del Jaguar Dorado
Hermandad secreta de troles fanáticos y agresivos, tropa de choque digital del guaro, encargada de lanzar insultos, campañas de odio y difamaciones contra quien se atreva a cuestionar al rey.
Granjas de troles
Conjuntos organizados de cuentas falsas o coordinadas que operan desde corrales digitales, diseñadas para inflar mensajes, atacar adversarios y distorsionar la conversación pública en beneficio del poder.
Redes del Vulgo
Las plazas digitales donde se reúnen las voces del pueblo, espacios de redes sociales donde conviven plebeyos reales con troles, granjas y bufones pagados por distintas casas políticas.
Feisburgo
Reino zapotónico del pergamino azul, gran plaza digital donde se reparten opiniones, noticias, chismes y campañas, terreno fértil tanto para la organización popular como para la manipulación.
Tictolandia
Territorio de videos breves y virales, reino de bailes, burlas y discursos simplificados, donde el poder intenta capturar la atención de los más jóvenes y despolitizar la indignación.
Instalanda
Reino de imágenes cuidadas y apariencias pulidas, vitrina donde el poder muestra versiones estéticas de sí mismo y oculta, tras filtros y encuadres, la crudeza de la realidad del reino.
Kaky de los Corrales
La Trola Mayor del relato, jefa de granjas digitales, operadora política que se mueve entre casas partidarias y acaba cuidando los corrales de troles del guaro, especialista en inflar egos y ensuciar adversarios.
Trola Mayor
Título zapotónico de Kaky de los Corrales, rango que señala a la máxima responsable de campañas de troleo, difamación y manipulación digital a favor de la Casa del Pueblo Sometido y de Rey Guarito I.
Sir Piero el Maldito
Bufón Principal caído en desgracia, sicario político digital que se jacta de haber trabajado para varias casas políticas, experto en atacar y destruir reputaciones a cambio de monedas y favores.
Semanario de los Eruditos Rebeldes
Publicación escrita y digital, formada por cronistas y eruditos críticos, medio que investiga, publica y cuestiona las versiones oficiales de la Corte del Guaro y de otras casas del poder.
Matronas del Coraje
Mujeres plebeyas que sostienen hogares y luchas, jefas de familia que, además de sobrevivir al día a día, se atreven a alzar la voz, protestar y defender derechos en las calles y en las Redes del Vulgo.
Plebe o plebeyos
La gente común del reino, quienes trabajan, sostienen la economía y pagan los tributos, muchas veces engañados por la propaganda pero también capaces de organizarse y desenmascarar al poder.
Guarismo decadente
Nombre zapotónico del sistema de mentiras numéricas del rey y su corte, juego de cifras maquilladas, encuestas amañadas y datos inflados que intentan convencer al pueblo de que todo va mejor de lo que va.
Chiquero del Pueblo Sometido
Imagen del lodazal político y moral alrededor de la Casa del Pueblo Sometido, espacio metafórico donde se revuelcan las ambiciones, los troles, los bufones y las campañas sucias del proyecto del rey.
La Yuli Mortega
Dama zapotónica de la Corte del Guaro conectada a decisiones políticas nefastas, comisionada oficiosa del recorte, promotora de medidas que golpean a plebeyos agricultores y otros sectores vulnerables del reino.
Plebeyos agricultores
Plebeyos que trabajan la tierra con sus manos, viajan en carretones y sostienen al reino con alimentos, muchas veces traicionados por la Corte del Guaro mientras se les usa de adorno discursivo.
Candelabros digitales
Imagen zapotónica para los dispositivos y pantallas que iluminan el reino moderno, fuentes de luz que pueden alumbrar la verdad o resaltar la mentira según quién pague la cuenta.
