
Antaño, decían nuestras abuelas al calor del brasero, que existían gnomos de todo tipo. Los había juguetones, que escondían las medias en la madrugada, o raterillos que se llevaban los aretes del tocador. Otros, más taimados, hacían perder a la gente en los cafetales o soplaban mentiras en los oídos de los reyes. Mas nunca, hasta esta semana, se había sabido de los gnomos del candelabro, esos pequeñuelos invisibles que escuchan promesas de campaña, confidencias maritales y proyectos de gobierno desde los rincones más oscuros de las estancias.
La Ura del Maquillaje, candidata al trono por la Casa del Pueblo Sometido, dice haber encontrado uno. Un gnomo espía, de apenas el tamaño de un dedal, oculto en un candelabro en su despacho de campaña en la villa de Rohrmoser. Cuentan que lo descubrió un grupo de sabuesos pagados para encontrar fallas en su seguridad, expertos en la ciencia del susto, contratados por Sir Charly PUM, que detectaron al infiltrado indiscreto y lo exhibieron como si se tratara del mismísimo diablo de las infidelidades.
No pasaron treinta minutos desde el hallazgo cuando Su Candidatura, en arrebato teatral digno del Anfiteatro de las Artes, llamó a los cronistas, encendió los candelabros y presentó al reino su gnomo. Allí, con voz temblorosa y gesto de mártir, contó que lo había interrogado personalmente. Dijo que el gnomo confesó ser extranjero, de linaje noble y vestimenta costosa, y que cobraba muy caro por escuchar conversaciones de alcoba y promesas de poder. Pero jamás reveló quién lo había contratado.
Después del interrogatorio, La Ura, compungida y con lágrimas ensayadas, decidió entregarlo al OIJ en la Torre del Tribunal. Y allí, los sabuesos del Reino, duchos en artes de pesquisa, descubrieron lo que sus perros de campaña no habían visto. Entre los pliegues de la diminuta túnica del gnomo hallaron una libreta con extraños apuntes: Sí mi amor, me voy a dejar, volverás a ser rey a mi lado, no, mi marido no sospecha, pero hay que pagarles más a los opoltunistas, pero regresás aunque te quiten la corona. Lo raro es que el gnomo tenía muy mala ortografía, por eso sospechan que es un gnomo casero.
Los sabuesos expertos del OIJ, tras examinar al pequeño espía, declararon que no era de alcurnia ni de abolengo, sino un simple gnomo de feria. Dijeron que, tras el maltrato recibido durante el interrogatorio, el pobre ser quedó en estado catatónico, víctima de una cruel amnesia. Está ahora bajo tratamiento en las mazmorras de observación de la Torre del Tribunal, donde los eruditos intentan hacerle recordar su misión y su propósito.
Y mientras tanto, en las Redes del Vulgo, poetas de Tictolandia componen coplas de burla, las escribanas y los escribanos de Feisburgo reproducen su caída, y hasta los ecronistas cortesanos y bufones del algoritmo se preguntan si el gnomo del candelabro fue real o si fue solo otro reflejo de vanidad en los espejos del poder. Hasta sus mismos troles bajan la cabeza con vergüenza.
Así, el hallazgo que pudo ser gloria se tornó en farsa, y la candidata del Reino terminó siendo la protagonista involuntaria de su propia comedia. El gnomo, por su parte, duerme en silencio, soñando quizá con volver a una labor menos escandalosa, donde nadie lo obligue a espiar los suspiros de una dama desesperada por figurar.
Y como esta dama que os informa sospecha con el pecho, os cuento que sospecho que la candidata estaba curándose en salud, porque dijo que espera que no aparezcan luego historias que narren mentiras sobre ella, que como la oposición es tan macabra pueden inventarle palabras o acciones que no dijo. De antemano nos dice que el gnomo miente, que cualquier infidelidad es mentira, cualquier hecho que la comprometa es un montaje, que los gnomos mienten mucho. Que si el gnomo dice haber escuchado conversaciones íntimas, fue con su marido.
Esperemos, queridas y queridos leyentes de estas crónicas, que estemos viendo la caída de esta candidata tan falsa y trepadora.
Vuestra siempre,
Lady Susurros
Glosario zapotónico
La Ura del Maquillaje
Candidata al trono que protagoniza el hallazgo del gnomo.
Casa del Pueblo Sometido
La casa política que arropa a La Ura del Maquillaje.
OIJ – Orden Inmaculada Judicial
Los sabuesos del Reino que reciben denuncias y rastrean delitos.
La Torre del Tribunal
La sede mayor de la justicia.
Sir Charly PUM
Mercader de pergaminos y pauta, patrón de impresos y menesteres de corte.
Redes del Vulgo
Las plazas del murmullo donde el pueblo charla y se burla sin descanso.
Tictolandia
La feria de videos breves donde los juglares bailan y riman.
Ecronistas del Reino
Los escribas que cuentan lo que ven y lo que les dictan sus patrocinadores: la Corte.
Bufones del Algoritmo
Los troles asalariados que repiten el estiércol binario de la Corte.
Gnomo del candelabro
El ser diminuto al que se atribuyen artes de escucha y chismes de alcoba.
