
Desde las colinas húmedas de Aguas Azules hasta los corredores del Parlamento de los Suspiros llegó el hedor del poder maleado. Fue Macho Escobantes, aquel plebeyo que soñó con trono, quien volvió a sacudir los manteles del machismo en plena sesión del Reino. Dijo, con voz de establo y lengua de estiércol, a la Dama de La Libre, la Princesa Ana de Liberia, ‘que del arroz sabía poco, tal vez cocinarlo sí’. Y el vulgo entero, con el alma encendida, escuchó aquella frase como una bofetada a todas las mujeres del Reino que han debido sembrar, criar, trabajar y resistir mientras los señores del saco se emborrachan con discursos.
La Princesa Ana, otrora de la Casa de los Desreguladores, rompió con ellos para servir a su conciencia y no al lucro. Su voz, libre de la aritmética del mercado, se fue acercando al pueblo, a las matronas y a los jornaleros del arroz que aún esperan justicia. Por eso dolió más la ofensa del macho: no fue solo a una mujer, fue al símbolo de la independencia, al ejemplo de quien abandonó el carruaje dorado por caminar junto al vulgo.
Macho Escobantes, nacido en Aguas Azules, pero representa al Puerto Naranja en el Parlamento de los Suspiros, es un hombre de manuales y de discursos huecos. Se paseó por la Cámara del Cántaro y por la de los Alimentos del Reino, dejó huellas de lodo en los archivos y un aroma a podrido en cada oficina. Hoy, siervo del Guaro, se dedica a obstruir lo que no entiende, a frenar lo que alimenta, a destruir lo que no controla.
En el asunto del Fondo de Auxilio Arrocero, su mano fue martillo y su mente muro. Setenta y dos mociones levantó como setenta y dos muros de piedra contra los campesinos. Mientras el campo clamaba por auxilio, él se regocijaba en su obstrucción, creyendo que la pobreza ajena es progreso propio.
Y luego, el destino, siempre burlón, le mostró su espejo. En los jardines del parque Mora y Zan, retrocedió su carruaje sin mirar y golpeó el de otro. En lugar de disculpa ofreció amenaza. “Soy hombre y puedo hacer lo que quiera”, rugió, y el Reino entero entendió de qué materia está hecho el poder cuando se pudre.
Mas no estaba solo en su desgracia. De entre las sombras apareció su amigo, el productor teatral de poca monta, aquel extranjero que se pasea entre cancilleres y comerciantes, ofreciendo proyectos y promesas con la destreza de un ilusionista cansado. Fue él, el mismo que Escobantes coló meses atrás en la Cámara de los Cancilleres para hablar de carruajes modernos, quien llegó al parqueo de Mora y Zan con fajos de monedas extranjeras y pagó los daños de su compadre.
Y en Las Canoas, al sur de Costa Zafiro, se murmura que ese oriental no viaja sin corte. Que su consorte, la Dama del Cofre Blanco, Peresa Guez Saíno, rige la CasCar, Casa del Saber de las Canoas, donde el oro entra en valijas y el saber sale empaquetado. El pueblo del sur lo sabe: las aguas no corren claras, y los ríos de moneda suenan más que los cantos del estudio.
Así se teje la trama del poder, donde el macho de campo se viste de noble y termina sirviente; donde el mercader extranjero compra indulgencias; donde el agrónomo del discurso se cree estadista y acaba payaso alcoholizado.
Pero el Reino ya no traga entero. El vulgo murmura, las matronas se organizan, los gremieros despiertan. La Princesa de La Libre no está sola. A su lado caminan los que aún creen que la justicia no se cultiva con desprecio, sino con tierra, sudor y palabra.
Vuestra siempre,
Lady Susurros
Glosario zapotónico
Macho Escobantes → diputado oficialista del sur del Reino, siervo del Guaro
Princesa de La Libre, Dama Ana de Liberia → parlamentaria independiente, voz del pueblo
Casa de los Desreguladores → casa política del lucro y el mercado
Guarito I → el Acosador Repatriado, Rey del Guaro
Corte del Guaro → los servidores de la Corona embriagada
Productor teatral de poca monta → extranjero ilusionista de negocios turbios
Peresa Guez Saíno, Dama del Cofre Blanco → señora de la CasCar, guardiana del oro académico
CasCar → Casa del Saber de las Canoas, centro de enseñanza dorada
Parlamento de los Suspiros → cámara legislativa del Reino
Fondo de Auxilio Arrocero → fondo campesino de salvamento
Aguas Azules → aldea natal del diputado
Las Canoas → comarca del sur de Costa Zafiro
Mora y Zan → parque céntrico de la capital del Reino
Matronas del Coraje → mujeres plebeyas organizadas
Gremieros del Pueblo → sindicalistas, campesinos y productores
Reino de Costa Zafiro → el territorio entero de la sátira
Carruajes modernos → carruajes de promesas y contratos futuros.
