
Pongan atención amadas y amados leyentes, que esta crónica habrá de ser echada a la hoguera de los relajos, pues contiene verdades disfrazadas de rumores, y rumores que rezuman la peste del poder. Son confidencias de almas que vencieron el miedo a las torturas, al despido y a todo el baúl de terrores que la Corte Real guarda bajo llave. Y ya sabéis, abrir ese baúl libera verdades, mas también la venganza de los poderosos.
Primero he de deciros de la Reina Sin Kaite. Sí, lo que vemos es lo que es: una dama de hielo que cuida a su retoño y cumple con el papel decorativo en almuerzos y cenas con cortesanos extranjeros. Jamás la veréis en otra función, salvo como estatua viviente del frío báltico que representa.
Mas vayamos al volcán de los enojos. Pillina, la Corneta de la Corte, anunció que ya no dirigiría la estrategia de la Casa del Pueblo Sometido. La gota fue una reunión organizada en su palacio de descanso en las faldas del Volcán Istarú, a la que invitó a sus cortesanos de confianza. Unos días antes, con su lengua de trompeta, declaró que La Ura del Maquillaje no estaba invitada. Pero el Rey Guarito, caprichoso como niño con trompo, ordenó a su pupila acudir. Y cuando la advenediza atravesó el salón, Pillina, furiosa, la expulsó. El escándalo fue tal que la Corneta, en su berrinche, renunció al cargo. No es secreto, ya era público el mal querer entre ambas cortesanas.
El tercer punto es más picante. El Rey Guarito, ya lo sabéis, yace con cuanta cortesana se le antoje. Debajo de su colchón de plumas guarda una lista, un inventario lúbrico donde en otro tiempo abundaba el nombre de Lady María la Mala, Capataza del Mal, la protegida del Guaro, también conocida como Harta la Mala. Pero fue desplazada por otra, aquella que hoy carga la candidatura oficialista al trono. No os confundáis, leyentes: yacer con quien os plazca no es pecado. Lo que os relato no es moralina, sino la denuncia de la podredumbre del poder, que mezcla fluidos con monedas, que confunde cama con corona y corrupción con placer.
Y llegamos al dulce de leche. Amor hay, sí, pero no del Rey, porque el Rey no ama, usa. El perdón eterno hacia Georgez Vivazo, Guardián del Anfiteatro y las Artes, no nace de ternura regia sino del temor. El miedo de que Georgez suelte la lengua sobre sus aventuras en la alcoba. Amor sí hay, pero es el de Georgez hacia su soberano, declarado por él mismo sin rubor. Ay, mis leyentes, puro chocolate blanco derretido, aunque torpe. Georgez, degradado ya del puesto de Jefe de Cronistas a Guardián del Anfiteatro, fue apartado de los goces palaciegos para bien de ambos. Esta dama se pregunta ¿anotará el Rey en su lista de conquistas también a los de su mismo sexo? Yo diría que no, porque parte de ser muy hombre es yacer con muchas mujeres, y él muestra su lista a otros machos, y si sus lacayos, ecronistas, fanáticos del guaro se enteraran que su carne es débil, pues perdería credibilidad como hombre macho alfa.
El Guardián de las Artes aún concierta entrevistas del Rey con los cronistas lacayos de palacio, y en una de esas, en la Orden de los Palabreros Opacados, se encontró frente a Glass Chez. Viendo Georgez que su amado era irrespetado por las preguntas del plebeyo de la pluma, interrumpió la entrevista. Mas Glass, osado, replicó que sus preguntas eran suyas, y que como era su programa él preguntaba lo que le viniese en gana, que para eso había pasado por la Academia del Saber, y que ningún lamebotas habría de dictarle cómo ejercer su oficio. Georgez, herido en su orgullo, defendía la honra de su rey. El cronista, la suya propia. Y entonces las dagas volaron, no de acero, sino de palabras. Y cuentan las malas lenguas que también hubo celos, pues en otros tiempos ardieron entre ambos brasas de amores antiguos.
Así, leyentes míos, queda claro: esta crónica está bañada en rumores de cama, pasillos de terciopelo y dagas del amor. Que no os engañen los discursos, pues el poder se construye no sólo con decretos y monedas, sino con besos mal dados, susurros a medianoche y listas escondidas bajo colchones de plumas.
Esta crónica se construyó con amores y desamores diversos.
Vuestra siempre,
Lady Susurros
Glosario zapotónico
Reina Sin Kaite
La Dama del Báltico, esposa del Rey, de presencia helada y decorativa
Pillina
Corneta de la Corte, cortesana oficialista, Dama de lengua veloz
La Ura del Maquillaje
Cortesana pupila del Rey, rival de Pillina
Rey Guarito I
El Acosador Repatriado, monarca narcisista y mitómano
Lady María la Mala
Capataza del Mal, protegida del Guaro, también llamada Harta la Mala, otrora de las cámaras del Jornal y la Faena y de la Caja de las Almas Aseguradas
Georgez Vivazo
Conde detrás del Telón, Conde de la Máscara y la Pompa, Guardián del Anfiteatro de las Artes
Orden de los Palabreros Opacados
Medio lacayo de palacio, también llamado PUM
Glass Chez
Cronista vasallo de la Corte, enfrentado a Georgez por celos y honor. Que hoy trata de hacer sus editoriales más imparciales, porque busca trabajo en otro medio, pero no hay, ya todos saben que se vende a la Corte
