
Oh, Costa Zafiro, tierra donde hasta los gallos cantan con miedo a que sus notas sean escritas en el pergamino de la vigilancia. Llegan a mis oídos las desventuras de dos heraldos de la palabra, Crisanto del Murmullo y Álvar el Indómito, expulsados de la Voz de la Nobleza Descontenta, aquella atalaya que antaño presumía independencia, mas que hoy se inclina ante la corte del Guaro como doncella amedrentada.
Dicen los rumores que no fue solo el filo de la espada empresarial quien cortó sus plumas, sino también la mano oscura de Guarito I, empeñado en destruir la honra de quienes osen contradecir sus delirios. La maquinaria de la mordaza se movió desde la Cámara del Cofre hasta la Orden del Cuido de los Datos del Vulgo (OCDAV), donde mora Vendy Rimán, jefa de dicha orden, muy amiga de Geraldo del Monte, el Oscuro, quien sirve como lacayo obediente al capricho del Rey. Allí se urdió el plan de acallar a los heraldos, de condenarlos en falso proceso, de exhibirlos como trofeo político antes de que el gobierno del narcisista concluya y su sombra se disuelva como humo en tormenta. Los cronistas fueron denunciados ante esta Orden por haber mostrado el esmullo del Rey, ese espejo de murmullos que todos los heraldos ya conocíamos como parte de nuestra labor informativa.
Vendy Rimán ya había ocupado el cargo de administradora en el Bureau de los Guardias Reales, en los tiempos de la Gárgola Mayor, antiguo rey Perico Loro, cuando dirigía a guardias y criados. Mas fue dada de baja sin honores, arrastrando consigo el estigma de los favores mal concedidos.
Mas no es secreto que Geraldo del Monte, el Oscuro, carga sobre su cabeza nubes densas. La Torre del Tribunal lo escruta y la Orden de los Cazadores del Norte lo nombra en susurros. Sus amistades con togados caídos, como el errante Farenheit Metrópoli Constrictor, la Boa, huelen a incienso de Jamaica mezclado con rapé, ese polvo que nubla los sentidos y abre puertas al crimen. Y aun así, el Rey lo mantiene, como se mantiene al bufón que entretiene con fechorías, porque en la corte de Guarito I se premia la desvergüenza y se castiga la decencia.
Los testimonios llegan con voz temblorosa. En los pasillos se confiesa que dentro del OCDAV la mayoría de los togados se oponen a condenar a los cronistas que con valentía informaban al Reino. El proceso está caído, muerto, ganado por los valientes, mas Geraldo exige que se les sentencie ya, a toda prisa, para mostrar al mundo que la Corte del Guaro doblega a quienes osan desafiarla. Es injerencia política descarada, es abuso de poder manifiesto, es la mezquindad de un régimen que confunde justicia con venganza.
Y en medio de esta danza de cuchillos, aparece el Sapo Picado, amo de la Voz de la Nobleza Descontenta, luciendo premios y galardones mientras arroja a sus mejores plumas al muladar. ¿Cedió el Sapo Picado ante la presión del Guaro? ¿O fue miedo disfrazado de prudencia? No hubo defensa para los cronistas, dejados desprotegidos ante el martillo del poder, como lo fue la dama Galicia, la que desnudó las máscaras del monarca, aquella marquesa de la Cámara de los Pergaminos Reales, arrojada por Guarito al olvido y al oprobio por el escándalo de las voces rebeladas de Cristo el Vúlgaro y el estipendio de la Bóveda del Oro Centroamericano. Así se repite la historia: un Rey obsesionado con destruir a todo aquel que ose reflejar su rostro verdadero en el espejo de las crónicas.
Ved, plebeyos y nobles, cómo un reino se descompone cuando la pluma es castigada y la verdad se convierte en crimen. Ved cómo los heraldos del Guaro callan, no por voluntad, sino por mandato. Y recordad que donde una pluma es silenciada, se levanta un rugido popular que ni las mazmorras del Reino pueden contener.
Así que, queridas y queridos míos, levantad la voz, pues la libertad de expresión y la libertad de prensa son mancilladas día tras día en este caótico Reino, que dejó de ser lo verde y protector que alguna vez fue. Levantad la voz en defensa de la verdad, aunque no sea nuestra verdad. Defended la libertad de decirla.
Vuestra siempre,
Lady Susurros
Glosario zapotónico
Guarito I
El Acosador Repatriado, narcisista y perseguidor de plumas libres
Geraldo del Monte, el Oscuro
Conde de la Cámara de lo Justo y la Tranquilidad, operador del Rey, señalado por vínculos con el crimen
Vendy Rimán
Jefa de la Orden del Cuido de los Datos del Vulgo, amiga de Geraldo del Monte, el Oscuro; antes administradora del Bureau de los Guardias Reales en tiempos de la Gárgola Mayor, antiguo rey Perico Loro, destituida sin honores
Farenheit Metrópoli Constrictor, la Boa
Togado caído, aliado de Geraldo del Monte, el Oscuro
Orden del Cuido de los Datos del Vulgo (OCDAV)
Entidad que debe vigilar el uso de los datos del pueblo, convertida en herramienta de persecución
Bureau de los Guardias Reales
Dependencia encargada de guardias y criados del Reino
Gárgola Mayor
Antiguo rey Perico Loro
Cámara del Cofre
Cámara que recauda y guarda el oro del Reino
Crisanto del Murmullo
Heraldo de la palabra, expulsado de la Voz de la Nobleza Descontenta
Álvar el Indómito
Heraldo de los dardos directos, expulsado de la Voz de la Nobleza Descontenta
Sapo Picado
Amo de la Voz de la Nobleza Descontenta, señalado por ceder ante la presión real
Dama Galicia
Marquesa de la Cámara de los Pergaminos Reales, arrojada al oprobio por Guarito
Cristo el Vúlgaro
Antaño aliado del monarca, hoy su enemigo, marcado por el estipendio de la Bóveda del Oro Centroamericano
Orden de los Cazadores del Norte
Entidad extranjera que persigue el crimen en el orbe
Rapé
Polvo del crimen y la corrupción
Incienso de Jamaica
Hierba del vulgo, usada en el Reino
La Voz de la Nobleza Descontenta
Atalaya de noticias que se inclinó ante el Guaro
Mazmorras del Reino
Cárceles y prisiones de Costa Zafiro
