Apuntes, rayones y manchas de mi vida

Ved cómo en el salón llamado Gran Augusto, que de grande solo tenía la pretensión, se congregó la fauna política de la Casa del Pueblo Sometido. No eran sapos ni culebras, que esos animalitos merecen mejor trato, sino orcos deformes, trasgos babosos, bufones a sueldo y troles del pantano digital, todos dispuestos a sostener la corona tambaleante del Rey Guarito I.

Ochenta y tres delegados del mal gusto y de la obediencia ciega llenaban las sillas, y los escribanos del Consejo de los Votos Secretos tomaban nota de cada gruñido, cada golpe de mesa y cada insulto, cual si registraran la danza macabra de una corte de sombras. El ochenta y cuatro, Sir Vasco del Sur, se erguía distinto, con dignidad plebeya, rodeado de aquella turba grotesca.

Y fue en esa feria de orcos y trasgos donde La Ura del Maquillaje, con su peinado tieso como la soberbia misma, golpeó la mesa con tal fuerza que los vasos temblaron y las plumas se detuvieron. Con voz de trueno maldito gritó sobre lealtades y represalias. Fue allí cuando en sus ojos se encendió un destello rojo, como de engendro maldito, y la plebeyeda agachó la cabeza. Sintieron en su garganta cómo la lengua se les encogía, como si un conjuro les hubiese robado la voz. Nadie osó hablar más. Ese golpeteo de mesa fue la señal de que la candidata a la corona ya está adoptando las mañas del Rey del Guaro. Y si tal fuese el Reino dirigido por ella, sería otro desastre, peor que el que existe, aunque por gracia de las estrellas también se extinguiría.

Entre tanto, Victoria la Alimaña, aquella que se mueve entre pasillos con lengua de cloaca, lanzaba sus insultos contra Sir Vasco del Sur. Comunista, vago, sapo, chismoso, le gritaba, como si su boca escupiera ponzoña sin tregua. Se levantaba de la mesa, iba y venía, gozando con humillar a un plebeyo que se atrevió a no obedecer. Fue entonces cuando Sir Vasco, en arrebato de dignidad, le gritó en la cara: bruja de mierda. Y lo sostuvo, pues hasta los plebeyos tienen un límite cuando el veneno se desborda.

Pero Vasco, prevenido, había bebido en su pueblo un brebaje que le dio un ancestro sabio en las montañas, preparado con hierbas y agua de manantial escondido. Aquel filtro lo libraba del mal de ojo, del mal de alimaña y del mal de cascabel. Y espera aún el noble plebeyo que también lo libere del mal de la dentadura con hendija y del vapor del guaro putrefacto.

Mientras tanto, el rumor corre que quien llamó a las doncellas que interpusieron los amparos fue Lupus el Villano, personaje de oscuras mañas, prometiéndoles devolverles las monedas del engaño. No se sabe si será de su propia bolsa o de la bolsa negra del partido, pero lo cierto es que busca que retiren su reclamo, para que él y Martirio Cascabel puedan seguir aspirando a una curul en el Parlamento de los Suspiros. Tal es la estrategia: comprar conciencias con monedas de estafa, pagar silencios con promesas podridas.

Y aunque Sir Vasco se mantuvo firme, no sin regaños de esta dama, porque la ofensa nunca debió ser bruja sino mierda, la verdad es que resistió la embestida de orcos, trasgos, bufones y troles. Y en medio del fango, aunque la corona de Guarito I se vista de oro falso, el rugido de un plebeyo con dignidad resuena más que todas las carcajadas de la corte maldita.

Vuestra siempre,
Lady Susurros

Música de esta crónica:

Glosario zapotónico

Rey Guarito I. Narciso repatriado, monarca de la embriaguez y el abuso.

Casa del Pueblo Sometido. Partido político de los orcos y troles.

Consejo de los Votos Secretos. Tribunal Supremo de Elecciones.

La Ura del Maquillaje. Condesa de los ojos rojos y el podio golpeado.

Sir Vasco del Sur. Plebeyo honorable que resistió el conjuro.

Victoria la Alimaña. Dama de insultos y pasillos, enemiga de Sir Vasco.

Lupus el Villano. Personaje oscuro que ofrece monedas para comprar silencios.

Martirio Cascabel. Aspirante a curul, aliado de Lupus en las artes del chantaje.

Orcos. Delegados deformes de la obediencia ciega.

Trasgos. Intrigantes menores de la asamblea.

Bufones. Voceros y aplaudidores de la corte del Guaro.

Troles. Esbirros del algoritmo, sembradores de estiércol binario.


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