Apuntes, rayones y manchas de mi vida

Poneos atentos, pluma mía y oído del vulgo, que lo que hoy os traigo no es cuento de fogón ni pregón de feria, sino grito de socorro de los labradores de la tierra, aquellos que con sudor y esperanza hacen brotar papas, cebollas y frijoles de los surcos del Reino de Costa Zafiro.

La Corte del Guaro, tan dada a sus danzas de espejismo, ha lanzado un llamamiento desesperado. Convoca a los sectores sociales, ora en secreto, ora con pompa, a las mesas de la Corte Real en Zapotón, prometiéndoles manjares celestiales, cuando en realidad busca convertirlos en peones de su carruaje electoral. ¿Y por qué tanto apremio? Porque el engendro político del Rey, la Casa del Pueblo Sometido, no ha dado los frutos esperados: su estandarte luce mustio, y la siembra de votos amenaza con marchitarse antes de la cosecha del Tiempo de las Componendas y los Votos.

Ved, nobles y plebeyos, cómo mientras el gobierno abre las compuertas para importaciones baratas que inundan los mercados, los labradores ven pudrirse sus cosechas en los galpones. Papas que se tornan verdes de espera, cebollas que se ablandan antes de venderse, y manos callosas que no hallan comprador. Todo ello en nombre de la competitividad de los importadores, a quienes se les allana el camino con aranceles reducidos, mientras los hijos de la tierra reciben promesas pintadas en las nubes.

No olvidéis, venerables lectores, que ya en los años recientes los campos se levantaron en protesta. El Guarito I, en su insolencia sin par, osó llamarlos “cóctel opositor”, como si el hambre fuera invención de taberna y no llaga que corroe las tripas de las familias campesinas. Desde entonces, la desconfianza ha crecido como maleza entre surcos de maíz abandonados.

Y como si fuera poco, hasta los juristas del Reino, esos de toga dorada y lengua ágil, han rehusado defender al agro. Ningún togado quiso tomar la causa que pretendía obligar al gobierno a cumplir lo pactado con los labradores. Ese silencio de toga no es casualidad: es el miedo, es el hedor de la institucionalidad desgastada, es la muestra de que la justicia se oculta cuando el poder amenaza. Y Guarito y su Corte Real son cada vez más amenazantes.

Pregunto yo, con abanico en alto y mirada que no se desvía: ¿es diálogo genuino lo que ofrece la Corte Real o es más bien una vitrina electoral disfrazada de conciliación? Si de verdad quisieren resolver, pondrían plazos y recursos sobre la mesa; mas lo que ofrecen es humo perfumado y espejos quebrados.

El agro no precisa de discursos almibarados, sino de políticas públicas firmes. No pide ser brazo de campaña, sino garante de soberanía alimentaria. Porque cuando el campesino calla, el hambre grita, y cuando el Rey promete estrellas, el pueblo recibe piedras.

Vuestra siempre, Lady Susurros

Glosario zapotónico

Reino de Costa Zafiro → Costa Rica

Rey Guarito I → Rodrigo Chaves

Casa del Pueblo Sometido → PPSO

Corte del Guaro / Corte Real → Poder Ejecutivo y Casa Presidencial

Zapotón → Zapote, sede de la Corte Real

Tiempo de las Componendas y los Votos → época electoral

Labradores de la tierra → agricultores

Cosechas de papas y cebollas → sectores agrícolas afectados


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