
Volví, mis leyentes, de mis andanzas entre olas y nubes, de mi exilio voluntario. Pasé por Jacob para abrazar a la familia, subí a las montañas para reunirme con las amigas brujas, que con sus sortilegios y abrazos me renuevan la alegría, y luego regresé a Jacob, para alternar el soplo puro de los vientos nubosos con la sal que borra pecados menores y deja en carne viva la certeza de que los mayores pecados se siguen fermentando en las alcantarillas doradas de Zapotón. Limpié los pulmones, lavé el cabello del olor a intriga y enjuagué la piel del humo aceitoso que deja la corrupción, cuidando de no borrar mis pecas. Ahora vuelvo, algo torpe en la lectura de pergaminos noticiosos, pero no tanto como para no olfatear lo que se cocinó mientras yo me bañaba en aguas más nobles que las que riegan el patio trasero de la Corte del Guaro.
Entre mis ausencias, el espectáculo más ruidoso fue la procesión hacia el Altar del Fuero Presidencial. El Rey Guarito I, con su pecho inflado de mártir tropical, se apresta a comparecer ante el Parlamento de los Suspiros por el caso de la Bóveda del Oro Centroamericano, ese tributo en monedas y favores que, según el Altar de los Expedientes, se usó para engalanar las trompetas y cortinas de su Corte Real. El Sabueso Mayor, Negro Noche, le plantó cara con la serenidad de quien tiene las pruebas en un cofre sellado. Y Guarito, con esa boca que confunde bravuconería con nobleza, le devolvió epítetos dignos de sainete, coronando la disputa con un “San Negro de la perpetua verdad” que pasará al registro de las pachucadas palaciegas.
A la par de esta ópera de enredos, se escenificó la tragicomedia de la renuncia de Esteban del Sol, el Barón Fantasma, el Hermano Caído. Quería trocar la primera silla de la Corte por un asiento en el Parlamento, pero el General del Mal, Podrigo Ratias, con reglamento en mano, se puso a votar su renuncia como si fuera juicio de herejía. Entre berrinches, discursos y hasta insultos disfrazados de cumplidos, al final todos dijeron sí, pero no sin dejar claro que el afecto por el Barón Fantasma es tan real como la transparencia de las arcas públicas.
En el escenario laboral, la Corte de los Candelabros aprobó en primera ronda la faena 4×3, donde se trabaja como buey y se descansa como conejillo asustado. El oficialismo celebró, la oposición gritó “esclavitud moderna” y, en medio del circo, una dama oficialista llamó “pandilla de Don Gato” a la Casa del Pueblo. El Paladín del Roble, en vez de contraatacar con verbo, soltó un maullido que retumbó en las paredes de terciopelo. Y sí, mis queridas y queridos, el Parlamento se convirtió por minutos en un callejón de caricatura, con gatos que maúllan y ratas que aplauden.
Mientras tanto, en las cocinas del poder, la Casa de los Pericos Loro se frota las manos viendo cómo la Casa Cortesana Oficialista se desangra. La Jefa del Carruaje Taxi del Oficialismo, harta de Guarito, amenaza con expulsar a su Corneta Pillina I y a sus siete compañeros de viaje. Guarito, que no se deja destronar ni por sus propias huestes, ya tiene nuevo carruaje: la Casa del Pueblo Sometido, con La Yuli Morteaga, otrora ciudadana de Tlacali, hoy de Costa Zafiro, al frente y la Corneta haciendo campaña a medio tiempo, que no es poca cosa cuando la lealtad se cobra en monedas y en noches libres.
Y también me encontré que otro cronista, Geo Desopetón, publicó en su pergamino las propiedades que tiene el Abad Acomodado, ese de peto rojo que llama a su proyecto personal Obras de la Paloma. Pero esa será otra crónica dedicada al Abad.
Así que, mis leyentes, mientras yo me dedicaba a limpiar el alma entre montañas y mareas, el Reino siguió su rumbo hacia el abismo con paso de comparsa. Vuelvo tarde, lo sé, pero leo, y cuando leo, croniqueo. Porque el hedor que se respira en Zapotón no se disipa con vacaciones, y alguien tiene que narrar, aunque sea entre toses, cómo se nos pudre el aire.
Vuestra siempre,Lady Susurros
Glosario zapotónico
Rey Guarito IMandatario del Reino de Costa Zafiro, narcisista incorregible y dueño de la Corte del Guaro
Negro NocheSabueso Mayor del Reino, jefe del Altar de los Expedientes, de la Torre del Tribunal
Corte del GuaroPoder Ejecutivo del Reino de Costa Zafiro, encabezado por Guarito I
Bóveda del Oro CentroamericanoBanco dominado por la Corte, hizo un donativo de monedas extranjeras cuyo destino es motivo de disputa y acusación
Altar de los ExpedientesFiscalía del Reino, guardiana de casos y acusaciones
Esteban del Sol, Barón Fantasma, Hermano CaídoEx viceguardián del Reino, aspirante a curul parlamentaria
General del Mal, Podrigo RatiasJefe del Parlamento de los Suspiros, hábil en el uso de reglamentos para maniobras políticas
Parlamento de los SuspirosAsamblea Legislativa del Reino
Faena 4×3Jornada laboral extendida promovida por la Corte del Guaro y otras casas traidoras al pueblo, que se supone son opositoras al Guarismo.
Casa del PuebloFrente opositor de corte popular, enfrentado al Guarismo
Paladín del RobleDiputado del Frente opositor, combativo y de verbo afilado
Casa de los Pericos LoroFacción política tradicional del Reino, siempre al acecho de las debilidades ajenas
Casa Cortesana OficialistaCasa Social Democrática, nave original de Guarito I, ahora en naufragio
Jefa del Carruaje Taxi del Oficialismo (Casa Social Democrática)Presidenta de la Casa Cortesana Oficialista, enfrentada al Guarismo
Corneta Pillina IDiputada oficialista, voz estridente del Guarismo
Casa del Pueblo SometidoNuevo carruaje electoral del Guarismo para el Tiempo de las Componendas y los Votos
La Yuli MorteagaCandidata y figura política del Partido del Pueblo Sometido
Geo DesopetónCronista del Reino, autor de pergaminos polémicos, abanderado de Las Crayolas.
Abad AcomodadoFigura eclesiástica con patrimonio cuestionado, promotor de las Obras de la Paloma
