Apuntes, rayones y manchas de mi vida

Lo ha hecho de nuevo, mis leyentes, y como siempre, lo ha hecho mal. No importa que se hable mal de él, mientras se hable, mientras los ecos de su nombre inunden los salones del vulgo y los pasillos de la Corte del Guaro. Tal es la estrategia burda del Rey Guarito I, el Acosador Repatriado, quien del día XXI al día XXVI del mes de Julio del año MMXXV no permitió que otro tema atravesara el aire del Reino. Esta vez, no se trató de alcahueterías con banqueros, ni de insultos floridos a la nobleza caída, sino de su morbosa interacción con niñas, reavivando así el oscuro pergamino del Banco Mundial, donde fue sancionado por acoso.

Sí, leyentes del decoro, el Tribunal Administrativo de los Prestamistas del Orbe dejó claro que Guarito I desplegó un patrón sostenido de insinuaciones y tocamientos verbales durante años. Propuestas y comentarios lúbricos, reiteraciones tras cada negativa, observaciones sobre el cuerpo de sus jornaleras, intentos de besar en la boca sin convite, referencias a orgías, ¡orgías, por los cielos!, incluso el infame truco de tirar objetos al suelo para que ellas se agachasen ante su presencia libidinosa. Todo eso consta en los archivos de la Liga Fétida de los Reinos Prósperos. Y aunque no figura en los sellos oficiales, en los Redes del Vulgo se repite una acusación aún más tenebrosa: hablar de orgías con animales, abriendo un pasaje entre lo repulsivo y lo bestial.

El día XXIV de Julio, en plena gira a la Pampa por los CCI años de la Anexión del Partido de Nicoa, Guarito, envuelto en su capa de jaguar y ego desbocado, tuvo a bien decirle a una damita: Regálemela, y se la devuelvo cuando se gradúe de la torre de la sabiduría, refiriéndose a su hermana, una niña. Una menor. Una criatura. Un alma pequeña. La frase, cual látigo de estiércol, encendió la indignación. No era la primera vez. En cada acto, cada aparición, alza niñas como quien levanta copas de vino dulce, mientras los niños quedan sin su toque, como si su obsesión tuviese género, y su vanidad, presa fácil.

Al día siguiente, en el acto central, las Damas del Coraje, activistas, sabias y hasta una enviada de la Liga de Reinos Unidos alzó su voz: las niñas no se prestan. No son dulces para exhibir, ni juguetes para el teatro político.

Algunos de sus fieles tigrillos de jaula defendieron las palabras del monarca diciendo que eran bromas. Pero no, mis leyentes, en este momento de la evolución humana esas frases ya no son chistes: son tristes estertores del machismo ancestral. Verlas como normales es una involución, una prueba de que la educación ética ha sido abandonada, y que el respeto a la infancia no es más que una decoración rota en los altares del Reino.

Estas frases no son inocentes. Son reflejo de un sistema educativo rendido, donde la ética no se enseña y el respeto se pierde en los barrotes de una sociedad polarizada. Un Reino que no defiende a su niñez está condenado no al estancamiento, sino al retroceso, al lodazal, a la barbarie con capa de piel de jaguar y trono.

Guarito, además, lleva en su cetro un recipiente oculto cargado de aguardiente. Y su hálito, siempre dulzón y etílico, delata que su poder no se sostiene sobre virtud alguna, sino sobre la embriaguez y el descaro.

Y mientras esto ocurría, en la misma Nicoa, un grupo de aprendices del saber de la Torre de Marfil Rebelde fue expulsado del acto real. Empujados, insultados, golpeados con parasoles, como si fuesen amenazas y no portadores de pensamiento. Cuando ya estaban fuera, apareció la Guardia Real, haciendo gala de su puntualidad inversa. Guarito, lejos de apaciguar, se burló con su voz aguardentosa: cuatro lindos gatitos, dijo, y hasta pidió lástima por ellos, como si la dignidad se pudiera mancillar con sarcasmos.

En los Redes del Vulgo, se oyó también el grito infame: La Pampa es tierra de hombres, no de gays, eco de la intolerancia que este reinado no reprime, sino que alimenta. Porque en la Pampa, la hombría se mide en golpes, no en respeto, y el deseo no confesado se transforma en violencia. Donde el machismo es ley no escrita, y toda diferencia se castiga con insultos, golpes y burlas. Y en ese teatro, el Rey no solo es actor: es guionista y productor.

Mientras tanto, desde la Cámara del Cofre, se mostraban las promesas como logros. Se inauguró un Centro de Control Fronterizo en el paso fronterizo con Pinolagua, sí, obra verdadera con dineros del BID, la Bóveda Imperial de Deudores, pero el resto eran castillos de arena: banderazos a obras no construidas, maquetas sin cimientos, fotos mezcladas en las redes de la Corte, entre lo hecho y lo deseado. Un espejismo bien editado.

Y la Corneta Pillina I, Dama de lengua veloz, permaneció muda. Ni una palabra sobre la niña pedida. Ni una condena sobre los aprendices agredidos. Ella, que retumba en cada sesión del Parlamento de los Suspiros, se convirtió en estatua de cera ante los pecados del Rey. Porque está ocupada, dicen, fabricando el carruaje que habrá de heredar la corte oficialista. Pero cuando se trata de confrontar al monarca, la Dama del Eco prefiere el silencio del oportunismo.

Vuestra siempre, 
Lady Susurros


Glosario zapotónico

Rey Guarito I, el Acosador Repatriado: monarca misógino y vulgar, obsesionado con el espectáculo y el poder, denunciado por acoso en tierras lejanas.
La Corneta Pillina I: dama de verbo estruendoso cuando le conviene, guarda silencio ante los abusos del trono que defiende.
Damas del Coraje: matronas organizadas que luchan contra el abuso y defienden a la niñez del Reino.
Tigrillos de jaula: seguidores digitales que defienden sin cuestionar al monarca, repiten como eco las narrativas de la Corte.
Torre de Marfil Rebelde: casa de sabiduría del Reino, bastión del pensamiento crítico y rebelde.
Cámara del Cofre: ente que resguarda y administra los tributos del pueblo y los dineros del Reino.
Bóveda Imperial de Deudores: prestamistas extranjeros que financian proyectos del Reino con intereses velados.
Parlamento de los Suspiros: cámara legislativa donde se enfrentan discursos, lamentos y pactos.
Redes del Vulgo: territorio virtual donde el pueblo opina, denuncia y se enfrenta sin filtro.
Liga Fétida de los Reinos Prósperos: alianza de reinos que promueve políticas para los poderosos y sanciona sin pudor cuando les conviene. OCDE.
Pinolagua: reino del norte, frontera porosa del Reino de Costa Zafiro.
Nicoa: comarca histórica de la Pampa, escenario de promesas, discursos y patrioterismo coreografiado.
La Pampa: territorio occidental donde el machismo aún se aplaude y la diferencia se reprime.
Liga de Reinos Unidos: asamblea internacional con pretensión de justicia, aunque con voz tenue en el Reino.
Guarito y el alcohol: se le atribuye dependencia al aguardiente, lleva su dosis camuflada en el cetro real.

Lúbrico: algo lascivo, obsceno o de comportamiento sexualmente sucio o desvergonzado.


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