
Por Lady Susurros, con la pluma mojada en savia de almendro y tinta de cocotero rebelde
En los confines del Caribe Sur del Reino de Costa Zafiro, donde las olas del trópico acarician manglares y caños con la suavidad de un amante fiel, estalló una de las traiciones más vergonzosas contra Gaia en tiempos de la Regencia del Guaro. Allí, donde habita el Refugio de Gandoca-Manzanillo, reconocido por la Liga de los Humedales como sitio Ramsar, altar viviente de biodiversidad, se desató desde el año segundo del reinado de Rey Guarito I, el Acosador Repatriado una conspiración de ceguera, permisividad y saqueo.
La operación se tejió en múltiples salones, algunos oficiales, otros adornados con luces de fiesta y el eco de secretos malguardados. En el centro del enredo emergía la figura de Al Checo, el Destructor del Manglar, Sicario de los Monos, vinculado a la empresa Quinta Fiesta, enclavada en las colinas del Volcán de Flores, donde la música sonaba más fuerte que la ley. En esa finca de placeres sin registro y recepciones sin esmullos, se habrían reunido jerarcas de la Corte Real, incluido Jedas el Chancho, Guardaespaldas del Guaro. Según la Casa del Pueblo, morada de Ariel del Roble y otras y otros valientes, la propiedad sirvió de escenario para más de una bacanal política, al menos en siete ocasiones, dos de las cuales habrían contado con la presencia del mismísimo Rey Guarito I, el Acosador Repatriado.
Mientras las palmas se estremecían bajo la mano de los leñadores y las ranas cantaban su lamento, en el Parlamento de los Suspiros se desempolvaba una vieja ley, promovida antaño por el olvidado barón Zacatales. Con dicha ley se había permitido el mutilamiento de más de cuatrocientas hectáreas del refugio. Pero en el año MMXIX, la Justa Sala del Cuarto alzó la voz de la cordura y declaró inconstitucional la amputación de ciento ochenta y ocho hectáreas, mandando a Los Guardianes de lo Verde, al Sótano de los Hongos y al Bureau de la Moneda Deudora a reincorporarlas al seno sagrado de la selva. Mandato que, por supuesto, fue ignorado como tantas otras veces en la historia de este reino que olvida fácil.
El año segundo del reinado guarista trajo consigo una directriz nefasta, el Conde del Hacha, ese sicario de los ecosistemas conocido también como Fran Keistein, se negó a firmar el decreto de reincorporación propuesto por técnicos de su propia Cámara de Gaia. En su lugar, dictó la Directriz del Biocriminal para el Recorte Verde, un grimorio de la traición que resucitaba los límites de la ley anulada y reducía la cartografía oficial de humedales a un simple garabato, más útil para inmobiliarias que para lapas.
Con ese nuevo mapa en mano, Al Checo solicitó su festín forestal, primero drenó humedales bajo la luna, luego pidió permiso para talar lo que ya había hecho parecer potrero. Su empresa Playa Manzanillo S.A. solicitó en el mes penúltimo del año MMXXIII cortar noventa y cuatro árboles. En la primavera siguiente, obtuvo permiso para segar veintinueve más, como quien cosecha plátanos en tierra arrendada.
El permiso, identificado como el cero once del año presente, fue bendecido por Bernado de los Certificados Falsos, jefe de Los Guardianes de lo Verde en la región Cítrico-Corta Brazos, con ayuda de Lechocho la del Machete Técnico, quien redactó informes como si la hoja respondiera al oro y no al árbol. Otro funcionario, Salas el Ambiguo de la Madera, cambió su criterio con más agilidad que un mono asustado, donde antes veía bosque, ahora veía baldío. Todo en franca violación del Decreto de la Prohibición del Machete en Bosques del Refugio.
Pero los árboles no lloran en silencio. Al sur, en Río Seisolas, los pobladores comenzaron a ver desfilar camiones cargados de madera perfumada con dolor. Justo entonces, Stellar, el Trasladador de Guardias, ordenó, sin tinta ni sello, el cierre de la base fluvial del Reino. Con ello dejó el río a la merced de los saqueadores.
En la veintena jornada del mes quinto del año presente, en una de sus acostumbradas misas mediáticas, el Rey Guarito I defendió el desmonte como quien defiende su trago. Aseguró, sin pestañear, que aquello no se lo dejaría a los monitos.
El Altar de los Expedientes, movido por la presión de las comunidades y las lenguas largas del vulgo, inició pesquisas. El fiscal Sir Vinicio de la Pluma Fiscal describió una red organizada de falsedad, tráfico de papeles y conquista verde. El quinto día del mes sexto, la Fiscalía del Reino abrió causa por tráfico de influencias contra ignotos, y el día dieciséis del mes séptimo, la Orden Inmaculada Judicial entró en escena. Hubo registros, gritos, detenciones. Cayó Al Checo, cayó Bernado de los Certificados Falsos, cayó Salas el Ambiguo de la Madera, cayó Lady Cruz del Manglar Silente y también Lechocho la del Machete Técnico. A todos se les imputaron delitos ambientales, falsedad ideológica, prevaricato y demás pecados de toga.
En el Parlamento de los Suspiros, el Paladín del Pueblo, Ariel del Roble, azote de reyes y defensores de lo verde, denunció los vínculos entre la Corte Real y las fiestas del Checo. La propiedad Quinta Fiesta, sostuvo, no era solo un sitio de celebración, sino parte del engranaje guarista. El Rey respondió, con su tono de mueca eterna, solo cortaron veintitrés árboles.
Mas los árboles tienen raíces, y las raíces memoria.
La Justa Sala del Cuarto, ya harta del desfile de mentiras, dictó medidas, suspendió permisos, directrices y hasta El Plan de la Farsa Verde. Ordenó rehacerlo desde la tierra y con respeto. Advirtió al Conde del Hacha que el desacato sería penado, y declaró inconstitucional el andamiaje legal que pretendía urbanizar manglares como si fueran condominios en Pico La Leona.
Al final, fue la presión de las comunidades, los pregoneros rebeldes y el ojo firme de la Sala lo que logró frenar el saqueo. Se espera ahora que el Refugio de Gandoca-Manzanillo, joya del Caribe y templo de los monos, las ranas y las almas verdes, sea restaurado y protegido como manda la tierra y no los intereses.
Y que el Rey, con su guaro y su cinismo, aprenda al menos a callar cuando los árboles lo miren desde sus tocones.
Lady Susurros
Glosario de la Crónica 64
Versión completa para orientarse entre manglares traicionados y festines de guaro
Rey Guarito I, el Acosador Repatriado
Soberano de lengua desatada, guaro constante y memoria selectiva. Gobernante que protege intereses cortesanales por encima de la vida silvestre. Rechazó públicamente a los monitos del Refugio.
Al Checo, el Destructor del Manglar, Sicario de los Monos
Empresario de machete fácil y drenaje oscuro. Dirigente de Quinta Fiesta, promotor de la tala en zonas protegidas. Dueño de conexiones palaciegas y anfitrión de bacanales sin esmullos.
Fran Keistein, el Biocriminal, Conde del Hacha
Ministro transmutado en engendro legal. Creador de directrices nefastas, autor del recorte verde que reactivó los permisos de desmonte en el Refugio.
Jedas el Chancho, Guardaespaldas del Guaro
Custodio personal del Rey, visitante frecuente de la Quinta Fiesta, guardián de los silencios incómodos y testigo mudo de pactos con sabor a aguardiente.
Ariel del Roble, el Paladín del Pueblo
Vigía parlamentario de los manglares. Porta la espada del verbo justo y combate el avance del despojo verde con denuncias firmes y persistentes.
Salas el Ambiguo de la Madera
Funcionario de criterio volátil. Primero protegió los árboles, luego los declaró prescindibles. Sus dictámenes bailan al ritmo del viento y la conveniencia.
Bernado de los Certificados Falsos
Jefe subregional que otorgó el permiso de tala con documentos inconsistentes. Hacedor de informes que convierten bosque en pasto con una firma.
Lechocho la del Machete Técnico
Regenta forestal que vistió el desmonte con ropajes técnicos. Justificadora de talas disfrazadas de limpiezas, habilitadora del ecocidio legal.
Lady Cruz del Manglar Silente
Administradora del Refugio que calló ante el saqueo. Su silencio fue el abono donde crecieron los permisos ilegales y la indiferencia institucional.
Stellar, el Trasladador de Guardias
Viceministro que, sin papel ni sello, cerró la vigilancia del río justo cuando comenzaron los movimientos de madera. Arquitecto del vacío estratégico.
Sir Vinicio de la Pluma Fiscal
Acusador del Reino. Inició la causa penal contra los implicados en el saqueo del Refugio. Custodio del pergamino justo.
Chavaz, el Director Somnoliento
Jerarca institucional dormido en su trono de papeles. Su inacción permitió que se ignoraran sentencias y que la impunidad vegetara a gusto.
Mora la Engavetadora
Dama encargada de ejecutar una sentencia que nunca se cumplió. Alegó que todo estaba listo, mientras el manglar seguía sin ser reincorporado.
Lady Silvara de las Defensas Naturales
Hechicera de la justicia ambiental. Interpuso los conjuros jurídicos que despertaron a la Justa Sala del Cuarto.
Selvita del Caribe, la Guardiana del Refugio
Voz de las comunidades que resisten. Hija del manglar, protectora del equilibrio, símbolo de la lucha ancestral por la tierra viva.
Levy del Caribe, Protector del Caribe Sur, Coayudante del Roble
Defensor civil y brazo articulador del Paladín del Pueblo. Luchador de causas verdes y escudero del reclamo comunitario.
Sir Villalta, Caballero Verde del Verbo Justo
Guerrero parlamentario retirado, aún presente en las causas legales. Protector del Refugio desde los tribunales y las memorias vivas.
Georgez Vivazo, el Conde de la Máscara y la Pompa
Encargado de disfrazar actos oficiales con barniz cultural. Organizador de convivios y tapaderas con velo ministerial.
Entes, cámaras e instituciones
Corte Real
Centro del poder del Guarismo, lugar de pactos, decretos, bacanales y secretos que huelen a caña fermentada.
Casa del Pueblo
Sede del Círculo del Pueblo, resistencia parlamentaria contra el Guaro y los taladores del alma verde.
Parlamento de los Suspiros
Templo de las denuncias y los enfrentamientos verbales. Lugar donde la política se desenvuelve entre teatrillos y epifanías legales.
Cámara de Gaia, Cámara de los Secretos
Ministerio encargado del ambiente. De sus pasillos brotan tanto decretos salvadores como directrices letales.
Los Guardianes de lo Verde
Organismo de conservación que, en esta saga, fue parte del problema. Sus líderes talaron desde el escritorio.
Sótano de los Hongos
Instancia técnica para lo biológico que debía delimitar, pero durmió entre papeles y omisiones.
Bureau de la Moneda Deudora
Encargado de hacer cumplir la ley cuando se trata de terrenos públicos. Ignoró el mandato de reincorporación.
Altar de los Expedientes
Centro del poder fiscal, donde se abrió la causa penal por tráfico de influencias y falsedad ambiental.
Orden Inmaculada Judicial
Sabuesos del Reino que allanaron las oficinas implicadas. Portadores de la justicia práctica.
Justa Sala del Cuarto
Máximo tribunal de conciencia. Reiteró la ilegalidad del despojo y dictó medidas cautelares para proteger el Refugio.
Alcaldía de Corta Brazos
Gobierno local de la zona donde se aprobaban permisos sin freno. Sus acciones facilitaron el desarrollo urbanístico indebido.
Vigías de la Costa Lejana
Fuerza de vigilancia fluvial retirada en el momento más necesario. Su ausencia fue una invitación abierta al saqueo.
Documentos y decretos
Ley Zacates, de las Reducciones Encubiertas
Norma que mutiló el Refugio y fue luego parcialmente anulada por la Justa Sala del Cuarto.
Directriz del Biocriminal para el Recorte Verde
Disposición dictada por el Conde del Hacha, que restableció límites ilegales y abrió camino al desmonte.
Decreto de la Prohibición del Machete en Bosques del Refugio
Norma vigente que prohíbe trámites forestales en zonas con cobertura boscosa dentro del Refugio.
El Plan de la Farsa Verde
Instrumento de planificación declarado inconstitucional por permitir desarrollos urbanísticos en zonas de protección absoluta.
Lugares y regiones del Reino
Refugio de Gandoca-Manzanillo
Templo del Caribe Sur. Tierra sagrada de manatíes, monos y árboles guardianes, traicionada por decreto y motosierra.
Quinta Fiesta
Finca festiva del Destructor del Manglar. Escenario de encuentros no documentados con altos cortesanos.
Volcán de Flores
Tierra de donde emergen fiestas discretas y empresarios de la tala, lugar de origen de la Quinta Fiesta.
Cítrico-Corta Brazos
Región caribeña donde se ejecutaron los permisos de tala, epicentro de la devastación planificada.
Río Seisolas
Río fronterizo, entrada natural al Refugio, descuidado intencionalmente por la Guardia Real.
