Apuntes, rayones y manchas de mi vida

Zarzuela:

Por Lady Susurros, con la pluma empapada en aceite de sardina y lágrimas de actor de plaza.

En el décimo sexto día del mes séptimo del año cuarto de la Regencia del Guarismo, se alzó nuevamente el telón en la Corte Real para otro episodio del teatro guaro-céntrico que ya no sabe si es conferencia o culebrón, o rapé-culebrón. El trono temblaba, no por la indignación del pueblo ni por los escándalos de palacio, sino porque el mismísimo Rey Guarito I, el Acosador Repatriado, se debatía entre el deber y el deseo, entre el aplauso del pueblo y el llanto dramático del espejo.

Con voz entrecortada, pecho henchido de autoestima fermentada y mirada de mártir incomprendido, Guarito I no negó ni confirmó su fuga del trono. No renunció, pero tampoco se quedó. No huyó, pero ya empacó la corona en una bolsa de mercado. Ah, el drama, ese dulce licor que su majestad bebe con sorbos de autoperdón.

Y fue en medio de este cuadro trágico-operático que el Guaro se atrevió, sí, lo hizo, a compararse con Juanito Mora, aquel prócer que enfrentó filibusteros y traidores, y con Juan Santamaría, el que caminó directo a la muerte con una tea en la mano y sin pedir viáticos. Pero Guarito, ay, Guarito, no ha incendiado otra cosa que la paciencia del Reino. Su gesta heroica consiste en quejarse de jueces que no lo comprenden, de contraloras que no lo veneran y de encuestas que no lo aplauden.

Yo daría la vida por esta patria, clamó con gesto de actor de zarzuela, mientras al fondo, las cámaras del tambor de la Corte y el Clarín Presidencial lo enfocaban con ternura coreografiada. Soy perseguido, soy acosado, soy Juanito pero mejor prócer, soy Santamaría pero más valiente.

Los ministros, alineados cual flautistas encantados por la culebra del guaro, anunciaron con fanfarrias el milagro financiero del siglo: aprender inglés sin pagar un solo colón de interés. La Cámara del Saber Financiero de la Juventud se vestiría de hada madrina y prestaría con cuenco cero, sin fiadores, sin garantías, sin excusas, pero con muchos pergaminos con movimiento algo emotivos. Porque el pueblo puede no tener comida ni calle, pero ahora podrá pronunciar “banana” con acento del Norte Naranja.

Entre anuncio y anuncio, emergió también un atún. Y no cualquiera: el Gran Atún de la Prosperidad de Puerto Naranja. Se vendió la cuota atunera entera del Reino a precio récord, y con ello se prometió empleo, desarrollo y una planta procesadora que, si la corriente de la historia no se la lleva, verá la luz antes de que Guarito se autoproclame prócer.

Pero ni el inglés gratuito ni el atún glorioso lograron apagar el otro fuego del día: el del veneno judicial. Entre gritos y videos de reos que violaron, mataron y ahora piden visitas conyugales, el Ministro Geraldo del Monte, custodio de la Cámara de lo Justo y la Tranquilidad, denunció la alcahuetería de una jueza, la Doña Katia de la Piedad Inoportuna, que ordenó liberar al monstruo de su celda de alta contención.

Y ahí, Guarito se relamió. Repitió la escena. La detalló. La desolló. Con una mirada vidriosa, describió, una vez más, cómo una plebeya fue ultrajada ante su hija y su marido. Lo dijo con la fruición del morboso. Lo reiteró como quien saborea el horror ajeno. Violación fue lo que él hizo, espetó, olvidando que en su propia historia hay víctimas que claman por justicia, aún silenciadas por el estruendo de su ego. Lo que debía ser una denuncia se convirtió en performance, y el Rey quedó exhibido no como defensor de las víctimas, sino como un voyeur del trauma, un narrador empapado en asco ajeno y necesidad propia de aplauso.

Aquí tuvo esta dama que hacerse un té de canela y limón.

Y en medio del lodo, volvió a surgir la contralora, Marta Arena, la Guardiana de los Gastos del Reino, a quien el Rey acusó de querer cogobernar, mandar, suspender, y de paso, arruinarle el show. El caso de Lady Gachón, regenta de la Cámara del Aseguramiento del Reino, fue el nuevo capítulo de esta pelea de gárgolas, donde la Contaduría lanza misiles administrativos y luego se esconde tras el telón, fingiendo decoro. Así lo dijo vuestro Rey.

Para cerrar el acto, Guarito despotricó contra la Torre del Tribunal, contra los magistrados vetustos, contra las víboras del voto secreto, y contra cualquier criatura que ose limitarle su libertad de hablar, gritar o predicar desde la tarima binaria. Y entre ceja y ceja, lanzó otro dardo envuelto en incienso patriótico: en Costa Zafiro ya se habla más de política que de fútbol, gracias a mí.

Gracias, dice. Como si la división nacional fuera un regalo, el desempleo maquillado una joya, y la mordaza que se avecina una señal de triunfo.

¿Y ahora qué?

Ahora Guarito irá a Nicoa, no a pasear, nos dice, sino a bendecir a la Pampa con su verbo oloroso y su ego sin límites. Dirá adiós sin decir adiós. ¿Renunciará? Tal vez. ¿Se lanzará a diputado? Puede ser. ¿Dirá que todo es culpa de Marta Arena, de Madero Sagrado el Magistrado, de la Boa o de las estrellas? Siempre.

Pero no olvidemos, pueblo de Costa Zafiro: Juanito no dudó, y Santamaría no lloriqueó. Este Rey, en cambio, se deshace en lágrimas de guaro ante cada crítica, y ensaya su salida como quien practica una despedida… esperando el aplauso.

Y así, entre atunes, bonos de vivienda y lágrimas de cocodrilo, seguimos atrapados en la tragicomedia de un monarca que nunca supo si quería gobernar… o actuar.

Que el Reino resista,Y que alguien le oculte el espejo al narciso de Zapotón.

Vuestra y de Chayane el trovador,Lady Susurros

Glosario Zapotónico

Guarito I, el Acosador Repatriado: Monarca actual del Reino de Costa Zafiro, narcisista teatral, amante del drama y de compararse con próceres.

Lady Susurros: Cronista del Reino, pluma de sátira y látigo poético, crítica feroz del Guarismo.

Juanito Mora: Prócer legendario que defendió el Reino ante los filibusteros.

Juan Santamaría: Héroe del fuego, mártir sin quejas, contrario al lamento del actual Rey.

Cámara del Saber Financiero de la Juventud: Institución que otorga préstamos educativos a cuenco cero.

Gran Atún de la Prosperidad de Puerto Naranja: Proyecto anunciado con bombo sobre pesca industrial y desarrollo en la costa del Reino.

Geraldo del Monte: Ministro a cargo de la Cámara de lo Justo y la Tranquilidad, amigo de Farenheit Metrópoli Constrictor, la Boa.

Doña Katia de la Piedad Inoportuna: Jueza que ordenó alivios a reos de alta peligrosidad, blanco del escarnio real.

Marta Arena, la Guardiana de los Gastos del Reino: Contralora general, archienemiga contable del Guaro, acusada de cogobernar.

Lady Gachón: Regenta de la Cámara del Aseguramiento del Reino, envuelta en disputa con la Contaduría.

Torre del Tribunal: Poder Judicial, al que Guarito acusa de proteger mafias togadas.

Nicoa: Región ancestral del Reino donde Guarito promete hacer acto simbólico de despedida o candidatura.

Madero Sagrado: Magistrado aludido como opositor al Guaro.

La Boa: Referencia indirecta al exmagistrado caído en desgracia, célebre por vínculos turbios y serpenteos institucionales.

Clarín Presidencial: Canal de difusión cortesano, vocero oficioso del trono.

Tambor de la Corte: Medio aliado, encargado de amplificar los actos dramáticos de la Corte Real.


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