Apuntes, rayones y manchas de mi vida

En el duodécimo día del séptimo mes del año MMXXV, mientras los rayos del sol se colaban por los árboles del Parque Mora y Zán de la Ciudad Obrera, una procesión de carruajes y buses descendía desde los confines del reino. Provenientes de aldeas olvidadas y caseríos remotos, llevaban en su vientre a pocos devotos del Guaro, eran más asientos libres que «jaguares patrióticos» bajando de los carruajes, con monedas de cobre en sus morrales como paga por su obediencia. Allí arriba, en la torreta del hotel, bajo una tarima inflada por la pompa del autoengaño, la Corneta Pillina I reveló al fin lo que era un secreto a gritos y memes: la Casa Pueblo Sometido será el nuevo carruaje de alquiler del guarismo.

Luego se llenó de ánimo para bajar y embarrarse de plebeyos: «No somos partido, somos movimiento», graznó, alzando una bandera azul turquesa que ni la mismísima Sin Kaite hubiera podido ondear con tanta frialdad. Pero más fría fue la asistencia: aunque la tarima y el escudo estaban listos para una coronación.

Lady Marlen de Escalante, una de mis informantes, colada en la actividad, reveló entre murmullos que la muchedumbre era escasa, y lo que realmente abundaba eran los carruajes vacíos aparcados como espectadores. Os lo digo porque a Lady Marlen hay que creerle todo.

Y mientras en la tarima se repartían micrófonos, banderas y mimos a los bufones del algoritmo, una figura familiar hervía de rabia a los pies de la plaza: la Rizada, la fanática del título, la tránsfuga de la palabra. No la subieron a la tarima. Vio cómo troles y tigrillos eran adulados, mientras ella, matrona de la furia digital, quedaba en las gradas, mascando su frustración. Testigos afirmaron que su mirada fulminaba más que el sol del mediodía. En Zapotón, la traición no es cuando te bajan, sino cuando ni te suben.

Y por si las alarmas del reino no sonaran lo suficientemente alto, se confirmó el comando de campaña de la casa del Pueblo Sometido:

La Corneta Pillina I: estrategia y propaganda

La Ura de la Risa: programa de reinado, con mirada de ídolo plastificado y se le notó triste, pero sabemos que es porque Pillina no la quiere ahí.

Fred el Gonjas, el Comisionado del Gremio Manso: operación logística, el de los buses sin almas

Roy Muiz: organización territorial, maestro del acarreo

Manuel Vebos: asuntos electorales, escriba de la lista oculta

José Alpos: hechicería digital

Chico Culebra: secretario general, guardián de las actas no firmadas

La Yuli Mortega: presidenta de la Casa, vocera de la nada, falsificadora en Tlacali

Y, como joya de la corona: Sir Charly PUM, maestro de la pauta encantada, el que convierte monedas doradas en propaganda impresa. El que podría ser el elegido, si se decide a ponerle el yelmo a las acusaciones por el trasiego de rapé de esta Corte actual.

Los ecronistas cortesanos y bufones del algoritmo se deshicieron en loas, pero las piedras del Mora y Zán hablaron. Pocas sandalias, muchas banderas; poco jaguareyo, mucha ilusión. Porque lo que se avecina no es una contienda electoral, sino un intento de asalto a la democracia del reino, un golpe de guaro con disfraz de urna.

Y hace escasos minutos me confirmaron lo que sospechábamos desde hace meses: el Rey Guarito I, su dádico Virrey Brunner (el Barón Fantasma), y su plástica Virreina María Salute dejarán el trono. Lo entregan sin drama, sin corona, sin dignidad, pero sí con una larga lista de logros, que sabemos que son inventados, entregarán a Podrigo Ratias, Presidente del Parlamento de los Suspiros, la Gárgola Menor, el General del Mal, el poder caído pero ambicioso. Una jugada vil y desesperada para prolongar el hechizo del guaro sobre el Reino de Costa Zafiro. Nunca, en todos los calendarios y crónicas, se había visto una renuncia tan estratégica, tan putrefacta de intención, tan descarada en su ambición de poder y para cubrirse de inmunidad.

Sabe esta dama, también, que negoció un pacto con el Rey Naranja del Norte, un pacto que aún no sabemos qué fue lo que entregó el Acosador Repatriado a cambio de que la Orden de los Cazadores del Norte no se lo lleve en carruaje alado.

Quieren, el Guarismo, dicen, controlar no solo la Corte sino también el Parlamento de los Suspiros. Sueñan con tener entre XXXVIII y XL curules para impulsar, sin pudor ni equilibrio, reformas que habiliten la reelección eterna, la extinción de los pesos y contrapesos, y la supresión de la decencia institucional.

Plebeyas y plebeyos, la Corona está en juego. Si no actuamos con lucidez, este reino caerá no bajo espadas, sino bajo algoritmos, mentiras a sueldo y el rugido histérico de un narcisista desbocado. Que la desesperanza no nos nuble el juicio. La batalla no es entre casas, sino entre decencia y delirio.

Vuestra siempre,

Lady Susurros

Y hacedle caso a las damas, como Lady Duarte, que dice que lo que os cuento no es chisme ni susurro, es comunicación asertiva. Un saludo a Lady Xinia, excompañera de estudio de los pergaminos con movimiento.


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