Apuntes, rayones y manchas de mi vida

En el sexto mes del año MMXXV, cuando las lluvias apenas comenzaban a despertar los barros del trópico y los ventanales de la Corte del Guaro se empañaban no por el clima, sino por el miedo, cayó uno que se creía intocable: Farenheit, el exmagistrado de toga incendiada, otrora Ministro de la Guardia, amigo del poder, predicador de códigos que él mismo traicionó.

La orden vino desde el Reino Naranja del Norte, firmada por los Cazadores del Este de Los Vaqueros, con sello de rapé y cargos de conspiración para introducir polvo blanco por las costas del Reino de Costa Zafiro y luego enviarlas al Norte. No fue la Torre del Tribunal la que lo atrapó, ni la Fiscalía del Reino la que lo descubrió: fue la Orden de los Cazadores del Norte la que siguió sus pasos, grabó sus tratos y escuchó sus promesas.

Farenheit ofrecía paso seguro a los carruajes del veneno. En una posada discreta de Ciudad Obrera, dos emisarios encubiertos lo grabaron mientras prometía ingreso garantizado de rapé por el Caribe o el Pacífico. Hablaba como quien manda. Como quien aún cree tener influencia en las cámaras, en los sabuesos, en los muros del poder.

Y por sus actos, hoy duerme en la mazmorra de La Corrección.

Lo acompañan en el expediente los nombres de Culo de Ratón, narco reincidente de las crónicas pasadas, y un tercer empresario sin rostro. Pero el documento tiene más: números de contacto, conversaciones, promesas y rutas.

Y es ahí donde tiembla la Corte.

Porque uno de esos nombres, uno que no aparece en las primeras líneas pero que resuena entre pasillos, es el del actual Ministro de la Cámara de Justicia y Tranquilidad, Geraldo del Monte, exsubcomandante de los Sabuesos del Tribunal.

Fue Ráñiga, actual jefe de los Sabuesos, quien reveló ante el Parlamento de los Suspiros que Geraldo le confesó en marzo de 2023, durante reunión con el Rey Guarito I, que tenía contacto con Farenheit. Que se hablaban. Que compartían pasado. Que se trataban de “jefe”, como en los viejos tiempos en la Torre del Tribunal.

Y aunque el Ministro jura que no hay delito, que todo fue en el marco de la cortesía institucional, la sombra ya está echada. Porque en el año MMXXI, fue sancionado por haber filtrado información confidencial a Farenheit. Lo amonestaron, lo perdonaron, lo premiaron después con una cartera ministerial.

Negro Noche, el actual fiscal de la Torre del Tribunal, intenta ahora evaluar si hay mérito para abrir una causa local. Pero las órdenes de extradición ya están en curso. El Reino reformó su Carta Magna en mayo para permitir enviar plebeyos, y no tan plebeyos, al extranjero cuando el rapé los salpica hasta el alma. Y Farenheit será uno de los primeros.

Mientras tanto, la Orden de los Cazadores del Norte manda mensajes claros: quien haya tenido contacto con Farenheit y tema aparecer en su celular, que se presente y confiese antes de que sea tarde.

Esta dama no va a hilar tan fino, habrán muchos nobles, plebeyos y sobretodo cortesanos en la lista de contactos en el esmullo de Farenheit, y que por estar en esa lista no los hace cómplices, obviamente otros sí serán investigados, acusados, capturados y vestidos de naranja.

En paralelo, el Parlamento de los Suspiros prepara audiencias. Vendrán exreyes, ministros, jerarcas de la Guardia Real y viejos defensores de la toga. Serán llamados a responder, no solo por lo que sabían, sino por lo que callaron.

LOS CONVOCADOS AL ALTAR DEL PARLAMENTO

23 de julio: José María Tijeritas, exministro de la Guardia. Guario Zarza Mora. Nandírez, director del ICD, Investigadores contra Drogas.

28 o 30 de julio: Jorge del Muro, exministro de la Guardia y actual director del Dominio Inútil Secreto, los Inquisidores Reales.

31 de julio: Expeine San y Juanlos Arias, exviceministros de la Cámara de Justicia y Tranquilidad.

6 de agosto: Geraldo del Monte. Guario Zarza Mora, Nandírez (segunda comparecencia).

13 de agosto: La Marquesa de la Trocha, exreina. El Fantasma de la Crayola, exrey. Sir Charli el Varado, el Conde de la Crayola Derecha.

Y todavía falta que hablen más: fiscales, antiguos sabuesos, bufones del pasado y alguno que otro noble de la Corte del Guaro.

La Corneta Pillina I guarda un silencio que retumba. El Rey Guarito I balbucea discursos de humo y al parecer prepara la maleta para dejar la corona, esa será otra crónica.

Y el Reino entero espera que el esmullo de Farenheit, el espejo de murmullos, ahora en manos de los Cazadores, no revele más de lo que muchos pueden soportar.

Porque esta no es una historia cualquiera.

Es el reflejo de un poder que pactó con la sombra, y creyó que nunca lo atraparían.

Que el Reino tiemble, no solo por lo que el esmullo dirá, sino por lo que aún calla.

Vuestra amiga,

Lady Susurros


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