
Corría el primer trimestre del Año del Señor de MMXXIII, cuando Farenheit Metrópoli Constrictor, antaño jurisconsulto y ahora trajinante de secretos turbios, se presentó sin recato en el despacho de Faro Apagado, Guardián Mayor de la Guardia Real. Al flanco traía a dos sonrientes filibusteros del polvo blanco. Allí, en voz queda, rogó que se dejase en tranquilidad a los rufianes a cambio de revelar la guarida del Cornudo Rojo, taimado caudillo del vicio cuya cabeza codiciaban los Sabuesos del Tribunal.
Faro Apagado, hombre más de obediencias que de truenos, corrió a informar al augusto Guarito I, el Acosador Repatriado, temiendo por la propia integridad de su pellejo. Mas el Rey tomó la noticia con el displicente gesto de quien escucha rumores de corte. Pocos soles después, era mayo, el ministro dimitió su sitial y fue reemplazado por Guario Zarza Mora, llamado por algunos Guarito II, quien presto a la faena nombró como brazo diestro a Sir Stellar el Zarcillo o el Arete.
Y he aquí que en el sexto mes el Zarcillo ordenó retirar a la Guardia de los Mares del Reino destacada en Seisolas, dejando al Caribe Sur a merced de las corrientes contrabandistas. No satisfecho, en el noveno mes menguó la presencia de la Guardia de Control del Vicio en fronteras, puertos y puertos alados, dizque para trocar lanzas por plumas de investigación. El Pergamino del Águila, gazeta del Reino del Nopal, anunció entonces que la Corte del Guaro abría tratos con los Cárteles del Nopal y de la Bahía.
Llegado julio de MMXXIV, Sir Stellar el Zarcillo, con venia de Guarito II, desmanteló la compañía de élite que velaba Ensenada del Dragón, responsable de setenta y ocho millares de quintales de polvo incautado entre MMXVIII y MMXXIII, y la desterró a Puerto del Mangle, tierra del Cacique Quepóa. Cerró asimismo el puesto de inteligencia marítima y redujo en dos tercios la tropa del Cuartel de los Mares, paralizó la edificación del muelle prometido y dejó en barbecho la estación de Rincón del Caracol en la Pampa. Todo mientras la Cuadrilla de las Botas de Hule del Norte alzaba pendones en San Marcos del Norte bajo la indulgente mirada real.
La Orden de los Cazadores del Norte, DEA siempre solícita, indaga desde MMXX los manejos de Farenheit como emisario del Cártel de la Bahía en estas tierras. Y en hojas de septiembre de MMXXIII se registra su voz, chulesca, asegurando que la Corte garantizaría el paso del vicio tanto por el mar del Sol como por el mar de la Luna. No es extraño, pues, que las incautaciones nacionales cayeran casi a la mitad en MMXXIII, mientras el sicariato convirtió las noches en rúbeas pesadillas.
Entre tanto Guarito II solicita cercenar cuatro mil millones del arca destinada a los propios guardianes. Lupus el Villano, consejero togado del Rey, litiga en favor de clientes del vicio; Sir Barbuchis el Motivado se ve envuelto en historias de cintas y espejos; y la Yuli Morteaga, Mensajera Oscura venida de lejanos dominios, reparte sonrisas en la Corte. Los Espejos del Horizonte, artilugios mecánicos para detectar ilícitos, donados por el Reino Naranja del Norte para escrutar cofres y carruajes, yacen aún en bodegas donde el polvo se entretiene.
Llegó el turno de Farenheit de trocar toga por grilletes. No obstante blandió certificados suscritos por un galeno encausado en el expediente de la Torre del Tribunal del narco Turista para probar que su cuerpo es un catálogo de dolencias que más pareciera una autopsia que un certificado de vida. Mientras los Sabuesos del Tribunal advierten que ministros y asesores palaciegos comulgan con el reo, Guarito I desecha la alharaca como chismes de salón.
Ved pues cómo la suma de visitas furtivas, dimisiones tácticas, mutilaciones presupuestarias y templadas investigaciones ha permitido al vicio navegar mares y trochas de Costa Zafiro con velas desplegadas. Si un reino alza menos diques al contrabando mientras las lápidas se multiplican en los camposantos, es lícito temer que la penumbra haya tomado asiento en el gabinete real.
Y así concluye Lady Susurros esta crónica, no sin convidaros a otear el horizonte y como dice el cronista Gutemberg si el pato grazna, tiene pico y plumas, quizá no sea cisne de la virtud sino buitre del vicio.
Vuestra siempre,
Lady Susurros
Seguid rezando para que aperezca Lupus el Villano, y atentas las miradas a las crónicas y pergaminos que esto apenas está empezando.
