
Por Lady Susurros, con tinta de azufre y abanico en alto
Decidme vos, sí, vos que os atrevistéis a llamarme vagabunda,
¿sabéis quién soy?
No, no lo sabéis.
Y por ello gritáis lo que vuestra mente no alcanza a comprender.
Me acusáis de esconderme tras un pseudónimo, cual si la pluma que lo porta no hubiese firmado jamás las más grandes verdades del Reino. Os atrevéis a tildarme de vaga, sin conocer ni un ápice de quien estas letras os escribe. No sabéis del arte que profeso en el día claro, mientras en la noche me convierto en la cronista que desnuda la corrupción con su mirada.
¿Quién soy?
Podría ser vuestra madre, vuestra hermana, vuestro dragón guardián,
o la escribana que día tras día os sella decretos sin que lo notéis.
Podría ser la doncella a quien servís en el mercado,
o la dama que os ha dicho verdades que no queréis oír en la plaza pública.
Hasta podría ser vuestro cochero.
Eso es lo que os duele.
Eso es lo que no podéis perdonarme.
¿O acaso es porque no entendéis palabra de lo que mi osada pluma denuncia?
Mas ya que os tengo aquí reunidos, a vos y a los demás fanáticos del guaro,
devotos sin juicio de Su Majestad el Acosador Repatriado,
dejad que os revele una verdad que ninguno en vuestro círculo de bufones, gnomos ni troles tiene el coraje de pronunciar:
No sois más que soldaditos de rapé.
Servís no al Reino, sino a la adicción de la Corte.
Habéis sido comprados con monedas sucias del Cofre del Oro Centroamericano,
y quién sabe cuántos cofres más yacen abiertos en las catacumbas del poder.
Vuestra tarea no es informar, ni edificar, ni debatir:
es difamar, dividir, intoxicar.
Los habitantes del Reino de Costa Zafiro no son tontos, como creéis.
Ellos bien saben quién financia los ejércitos del insulto,
quién paga los comentarios cobardes,
quién lanza a los troles contra toda crítica,
quién convoca a los gnomos digitales a vomitar falsedades,
y quién adiestra a los bufones para cubrir de risa el incendio del Reino.
Y mientras vos recibís unos pocos reales por insultar,
hay familias plebeyas que claman por un techo,
matronas del coraje sin lugar donde recostar a sus mozuelos,
y plebeyos que se pierden entre narices empolvadas de rapé.
Porque el rapé, ese polvo maldito que se sirve en la mesa de la Corte,
ya no es exclusivo de nobles degenerados.
Se ha esparcido por los callejones,
se vende por migajas,
se inhala por desesperación.
Y con él, llegaron las muertes.
El sicariato.
Las venganzas.
Las lágrimas.
Pero vos seguís allí,
llamándome vaga,
cuando yo escribo, denuncio y resisto.
¿Y vos?
Vos obedecéis.
Vos atacáis.
Vos repetís lo que os dictan desde un bureau empolvado de rapé.
No estoy ofendida, no.
No me ofende quien no me supera.
No me ofende quien no ha leído más que una consigna.
No me ofende un troll con contrato.
Y a vos, gnomo de estatura moral escasa,
a vos, bufón de taberna,
a vos, troll asalariado con gramática pobre y alma vendida,
quiero que sepáis que no sois ni temibles ni ingeniosos.
Sois estiércol binario.
Excremento a sueldo.
La flatulencia mental del guarismo decadente.
Yo, la vagabunda de la pluma,
seguiré aquí.
Tal vez escribiendo desde una torre,
quizá desde la misma Corte,
o quizá más cerca de vos de lo que imagináis.
Porque puedo ser quien menos esperáis.
Y por eso me teméis.
Vuestra siempre,
Lady Susurros
Ya instalada en la vera del camino, abanico en mano y ceja en alto, observando cómo os revolcáis en el estiércol binario que vos mismos habéis producido.
Glosario zapotónico
Guarito I: El Acosador Repatriado, monarca narcisista del Reino de Costa Zafiro
Bufones: Voceros de la Corte pagados para distraer con risas y espectáculos baratos
Troles: Bufones del Algoritmo, asalariados digitales del Castillo Real
Gnomos digitales: Esbirros menores en Rides del Vulgo, dedicados a propagar excremento a sueldo
Matronas del coraje: Madres solteras y jefas de hogar que sostienen al Reino en medio de la adversidad
Rapé: Polvo maldito, metáfora de la cocaína en el Reino, consumido tanto en Corte como en callejones
Cofre del Oro Centroamericano: La Cámara del Oro Centroamericano, fuente de tributos y financiamiento turbio
Estiércol binario: Mentiras digitales sembradas por la Orden del Jaguar Dorado y otros bufones de la Corte.

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