Apuntes, rayones y manchas de mi vida

o hay carruaje para la Corte Real

Por Lady Susurros, con pluma empolvada y abanico tembloroso

En este rincón del Reino de Costa Zafiro, donde los vientos de la Regencia soplan con perfume de intriga y lavanda rancia para cubrir los excesos del Rey, ha surgido un fenómeno digno de las plumas más atrevidas de esta cronista: el culto fervoroso al Guarito I, el Acosador Repatriado, y a su vocera en desgracia, la Gran Corneta Pillina I, cuya sonoridad solo es superada por su audacia para negar lo innegable.

Este singular séquito no desfila por las avenidas del honor ni por los salones de la virtud, sino que marcha por los oscuros callejones de la propaganda, la desinformación y la furia dirigida, amenazando a quien ose criticar a la Corte Real. Según los estudios de los eruditos del Gran Observatorio CIEPiano de la Torre de Marfil Rebelde, estos devotos se caracterizan por aplaudir sin cuestionar, vitorear sin protestar, y rechazar todo aquello que huela a crítica, a calle o a casa política que no sea su reflejo.

No distinguen entre aldea o villa capitalina: están por doquier, en plazas, tabernas y tertulias de carruaje. Portan estandartes y se autoproclaman fieros trigillos de jaula, aunque maúllan más que rugen. Cargan en sus atillos desconfianza; no alaban ideas, sino al hombre fuerte, con ese aire marcial de quien exige obediencia, pero jamás entrega cuentas.

Durante la cruzada por la corona del año MMXXII del calendario zafireño, la Corneta Pillina, señora de lengua afilada y pasado de editora de pasquín, orquestó la sinfonía propagandística. Para ello contrató a los Heraldos de Madison, quienes al final, tras ser vilmente ignorados en los pagos, alzaron sus voces ante el Consejo de los Votos Secretos y en la Torre del Tribunal, en el Bureau de la Moneda Deudora.

Ya instalado en el trono, el séquito del Guarito reemplazó la diplomacia por el escándalo, y la estructura institucional por una cofradía de escribanos secretos y mensajeros oscuros. A través de rides del vulgo y voces anónimas, surgió la legión de los bufones del algoritmo, cuyos nombres reales se disuelven como tinta falsa en día lluvioso. Entre ellos, uno de los más célebres fue Sir Piero, el Bufón Maldito, mercenario de los pergaminos, quien admitió haber recibido monedas de JosLyn, la Dama de la Higiene, para embestir contra escribanos del reino.

Cuando fue confrontado por el Parlamento de los Suspiros, acusó a la Corneta de haberle encargado la defensa de su aliada. Ella, por supuesto, negó todo, con la convicción de quien piensa que basta alzar sus dedos perfumados y mirar a los ojos para que olvidemos lo mentirosa que es.

En las plazas digitales se pasean figuras como Lady Marlene de las Valdivias, el Predicador del Guaro y Doña Eliza de los Cantos Enardecidos, fieles hasta el último sorbo de guaro. No obstante, otras antiguas aliadas, como Lady Luz Mary de las Alianzas Rotosas, presidenta de la Casa del Progreso, han abandonado la mesa, hastiadas del capricho monárquico.

Y es que todo aquel que ose disentir es desterrado sin juicio ni carta: el castigo es la invisibilidad. Algunos fueron usados como escalones hacia el poder, y una vez alcanzado el balcón del trono, fueron empujados al foso del olvido.

La mancha judicial no ha tardado en alcanzar los pliegues de la capa real. Negro Noche, el Sabueso Mayor, investiga al soberano por actos de concusión, una palabra elegante para el arte vil de presionar contratistas como si fueran aguacates de mercado, en el escándalo de la Cámara del Oro Centroamericano. El brillo de su corona ha perdido lustre, y su aprobación, antaño robusta, ahora se tambalea como dama en corsé ajustado.

Y, aun así, el círculo se mantiene. Un pequeño pero feroz grupo le sigue fiel, como si en cada palabra suya se escondiese la redención del reino. No lo hacen por casa política —pues él mismo ha declarado que “no hay partido chavista”—, sino por fe en la figura, por culto a la osadía y por desprecio al resto de la nobleza política.

El futuro se vislumbra entre neblina: la Corneta Pillina I ha anunciado que andan cortejando seis o siete casas contendoras para que les presten toldo y carruaje en el próximo torneo por la corona. Algunos murmuran que la Casa del Pueblo Sometido, modesta pero maleable, podría convertirse en el carruaje que los lleve a la próxima contienda.

Y como si la monarquía no fuese suficiente, Guarito I ha dejado caer el rumor de una candidatura para el Parlamento de los Suspiros. Eso sí, debería renunciar a su trono antes del final de julio del próximo año, lo que en nuestra corte se interpreta como un posible escape disfrazado de ambición.

Mientras tanto, continúan en su cruzada: sin carruaje, pero con fanáticos; sin bancada, pero con pergaminos financiados con tributos del pueblo fatigado; sin estructura, pero con mucha furia cortesana.

Que el Reino despierte antes de que los ecos del guaro sean lo único que resuene en los salones vacíos.

Vuestra siempre,
Lady Susurros

Y que los susurros nunca sean reemplazados por gritos de obediencia ciega.


Glosario zapotónico

Guarito I
El Acosador Repatriado, monarca del guaro y de las intrigas cortesanas.

Corneta Pillina I
Vocera de la Corte Real, dama de lengua veloz, eco de la propaganda.

Devotos del Guaro
Fanáticos del Rey, seguidores incondicionales en plazas, tabernas y rides del vulgo.

Heraldos de Madison
Mercenarios de la imagen, contratados para maquillar la campaña del Rey.

Bureau de la Moneda Deudora
Entidad receptora de denuncios impagos, escenario de pleitos cortesanos.

Bufones del algoritmo
Troles del Castillo Real, sembradores de estiércol binario en las rides del vulgo.

Sir Piero el Maldito
Bufón principal de la Corte, mercenario de pergaminos y propaganda.

JosLyn
La Dama de la Higiene, aliada del Guarito, generosa en monedas para bufones.

Lady Marlene de las Valdivias
Defensora del Rey, aliada leal de la Corte Real.

Predicador del Guaro
Caballero cortesano que inflama al vulgo con sermones regios.

Doña Eliza de los Cantos Enardecidos
Dama defensora del Rey, cantora de loas palaciegas.

Lady Luz Mary de las Alianzas Rotosas
Parlamentaria antaño fiel al Guarito, ahora distanciada y en disputa.

Negro Noche
El Sabueso Mayor, fiscal del Reino, perseguidor de las sombras regias.

Cámara del Oro Centroamericano
Entidad de monedas y contratos, señalada en el escándalo real.

Casa del Pueblo Sometido
Agrupación política modesta, posible carruaje prestado a la Corte en futuras contiendas.

Parlamento de los Suspiros
Asamblea legislativa del Reino, teatro de disputas y revelaciones.


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