Apuntes, rayones y manchas de mi vida

Anexo de Lady Susurros, testigo indiscreta del Reino de Costa Zafiro

Hoy, al pasear por los corredores perfumados del Parlamento de los Suspiros, me topé, como se tropieza con un espectro envuelto en niebla de sándalo y silencio, con la Reina Sin Kaite, la Dama de los Valles Gélidos. Su figura, etérea como siempre, parecía no rozar el suelo. Vestida con la precisión de una costura que no admite errores, cada prenda suya hablaba de otros reinos, de linajes invisibles y rituales inquebrantables. Ni un cabello de su peluca, cuidadosamente enlacada, se rebelaba al viento. Ni un gesto fuera de lugar. Ni un suspiro innecesario.

Y sin embargo, queridos lectores, confieso que me invadió una duda, una que me arde más que el escándalo de la Corneta Pillina I o saber si es cierto que Guarito I se enojó con Esteban del Sol, el Barón Fantasma, por la cortesana de las cuentas:

¿Debo sentir lástima por Su Majestad? ¿O debo sospechar que nos observa desde su trono de hielo con la precisión calculadora de quien ya no se conmueve?

¿Es víctima de este Rey tan guaroso, permítanme el neologismo, o es su cómplice silenciosa? ¿La usan… o nos usa?

Porque hay algo profundamente inquietante en su compostura perfecta. Algo que desafía el caos constante de la Corte del Guaro. Mientras el Rey Guarito I tropieza con su ego por las caballerizas, entre mozas y botellas, la Reina permanece impávida, rodeada de asistentes con guantes blancos y agendas mudas. ¿Sabe de las escapadas del monarca? ¿Acaso le importan? ¿O, más bien, ya ha firmado su pacto, su estipendio vitalicio, su salvoconducto para no hundirse con este barco lleno de lodo y botellas vacías?

Nos han enseñado que las reinas deben llorar en silencio o guardar lealtad incondicional al trono. Pero ¿qué hace una mujer de su temple y estatura moral en compañía de un ser tan corrompido? ¿Cómo se sostiene, año tras año, sin que la gangrena del poder le toque siquiera los bordes de su vestido?

Hay quienes la ven como prisionera de cristal. Otros, como arquitecta de su propia inmunidad. Y yo, Lady Susurros, no estoy segura de cuál versión duele más.

Porque si ella, la más impecable entre las damas del Reino, ha hecho del silencio su única estrategia… ¿qué esperanza queda para las que no tenemos trono ni hielo?

Con respeto,

pero sin temor,

Vuestra siempre,
Lady Susurros


Glosario zapotónico

Rey Guarito I
El Acosador Repatriado, monarca del guaro y de los tropiezos de ego

Reina Sin Kaite
La Dama de los Valles Gélidos, esposa del monarca, la Reina del Hielo

Esteban del Sol
El Barón Fantasma, el Hermano Caído, sombra económica del Reino

Corneta Pillina I
Dama de lengua veloz, eco de la Corte, gran trompeta del oficialismo

Parlamento de los Suspiros
Recinto donde se cuece la política y las intrigas del Reino

Corte del Guaro
La Corte Real bajo el mando de Guarito I, regida por capricho y botella


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